Inicio Ambiente Transporte inicia una prueba piloto para que los trenes usen gas natural

Transporte inicia una prueba piloto para que los trenes usen gas natural

Se firmó un convenio con la empresa estadounidense Optifuel Systems con el objetivo de transferir tecnología y, una vez superada la prueba, se incorporen estas locomotoras al servicio de cargas y de pasajeros.

El gas natural de Vaca Muerta tiene una nueva fuente potencial de demanda. El Ministerio de Transportes de la Nación inició una prueba piloto con la firma estadounidense Optifuel Systems para evaluar el desarrollo de locomotoras abastecidas por este fluido.

La misma se llevará a cabo en el Centro Nacional de Desarrollo e Innovación Ferroviaria (CENADIF) y tendrá como objetivo adecuar locomotoras 1,600/2,000/2,400 Hp que usan diesel al gas natural.

Una vez superada la prueba, se espera que puedan ser incorporadas tanto al servicio de cargas como de pasajeros. A su vez, el acuerdo con la empresa norteamericana contempla transferencia tecnológica y participación local en la producción de componentes y repuestos necesarios para el mantenimiento de esta nueva línea.

“Sabemos que el gas es un combustible que produce muchas menos emisiones de gases de efecto invernadero en comparación con el diésel, que es un recurso que tenemos disponible en el país y que está en plena expansión. Por eso, estamos desarrollando este plan de pruebas para impulsar a nuestros ferrocarriles con la mirada puesta en un futuro sostenible, potenciando nuestra industria ferroviaria y generando empleo nacional”, indicó el ministro de Transporte Alexis Guerrera.

[La transición mira al tren: el medio de transporte con mayor potencial sustentable]

Se trata de una idea novedosa para disminuir el consumo de gasoil sin tener que afrontar las carísimas obras de infraestructura que implicaría la electrificación de todas las líneas ferroviarias.

Como explicó EOL, el transporte es uno de los mayores responsables por las emisiones de gases de efecto invernadero en el mundo y el uso del tren aparece como uno de los pilares de las estrategias de transición energética en los países más desarrollados.

Europa, particularmente, está sustituyendo viajes en avión por un uso más intenso del ferrocarril y apunta al hidrógeno como el combustible ideal para abastecer a la mayoría de su flota en el 2030.