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Tensión en la audiencia pública: amenazas de las empresas al ENRE si no sube las tarifas

El gobierno confirmó el tope del 20% y las firmas advirtieron que no podrán cumplir ni con sus impuestos ni con los pagos a Cammesa y afirmaron no hacerse responsables por la calidad del servicio que derive de este cuadro.
Congelamiento tarifario

La audiencia pública de este jueves para determinar la tarifa del servicio eléctrico fue sin lugar a dudas la más conflictiva en lo que va de la gestión de Alberto Fernández. Lejos del clima de cordialidad protocolar al que se acostumbra, las exposiciones de las empresas estuvieron cargadas de tensión y hasta incluyeron amenazas con dejar de afrontar compromisos con el Estado.

“Si nada cambiara este año respecto a la situación actual, los ingresos de Edenor para cubrir sus compromisos seguirán mostrando deuda con Cammesa. Los ingresos no alcanzarán para cumplir con la compra de energía y los impuestos”, advirtió el representante de la distribuidora, Federico Méndez, en una de las presentaciones más calientes de la jornada.

Es que, a pesar de las exigencias del FMI, el director nacional de Regulación y Desarrollo del sector eléctrico, Marcelo Positino, confirmó en la apertura del evento, que la pauta de actualización tarifaria para este año se mantendrá entre el 17% y el 20%.

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Lo sorprendente es que la confirmación de Positano vino después de una larga introducción en la que trazó un panorama negro respecto al incremento de costos energéticos para el 2022. Según él, la demanda eléctrica continuará creciendo, la crisis hídrica se hará presente una vez más obligando a tener que importar más combustibles fósiles y el precio de los combustibles a nivel internacional seguirá aumentando.

Eso desató la reacción de las empresas que integran la cadena del VAD que, en reiteradas oportunidades, solicitaron que el incremento mínimo para tan sólo garantizar el normal funcionamiento del sistema va mucho más allá de los números que piensa el gobierno.

“En caso de que los ingresos no alcancen a cubrir los costos operativos, no podrá imputársenos responsabilidad por las consecuencias en la prestación del servicio”, alertaron desde Transpa.

Por su parte, Pablo Tarca, director de Transener, recordó que desde agosto del 2019 que no reciben ninguna mejora en sus ingresos cuando en ese período la inflación superó el 140% y solicitó un ajuste del 43%.

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“El nivel de inversiones está debajo del óptimo, fue reducido un 40%. Esta situación no puede ser mantenida en el tiempo para garantizar el funcionamiento del sistema”, agregaron desde la transportista de la Provincia de Buenos Aires, en ese sentido, y pidieron una suba del 44%.

Un planteo similar hicieron las distribuidoras del AMBA como Edesur, donde destacaron pérdidas en los balances por 9.000 millones de pesos en 2020 y 17.800 millones en 2021 por el hecho de haber recibido un aumento de apenas el 20% desde marzo del 2019, cuando la inflación acumulada llegó al 196%.

Desde Edenor compararon el aumento recibido con el 137% que se le otorgó al servicio de telefonía e internet, el 143% de la nafta y el 209% de la leche para denunciar un tratamiento desigual que incluso ejemplificaron con otras firmas del mismo sector energético.

“Otros sectores de la industria reciben tarifas dolarizadas y actualizadas como los productores de gas, petróleo y generación eléctrica. No creemos justo que siendo todas empresas parte del mercado eléctrico argentino y, por ende, con impacto en la factura, tengamos un tratamiento tan diferente. La mayor parte del incremento tarifario de los últimos años fue para cubrir el mayor costo de generación de energía eléctrica. No hay ningún subsidio a Edenor”, cuestionaron.