Inicio Ambiente ¿Qué posibilidades tiene la industria del litio para ser más sustentable?

¿Qué posibilidades tiene la industria del litio para ser más sustentable?

El litio, aunque está relacionado con las energías renovables genera un gran impacto al ambiente. ¿Cuáles son las opciones en la Argentina para reducirlos?

Entre los debates que existen sobre la minería de litio en la Argentina, las consecuencias socio ambientales son de los temas más polémicos. Para sectores en la política, la academia y la sociedad civil, los impactos del “oro blanco” son mayores que los beneficios: amenaza la salud de los ecosistemas, las actividades no mineras, y el consumo de energía y agua de las comunidades cercanas. Por el contrario, otros científicos, empresarios y políticos defienden el litio y lo plantean como un recurso estratégico para el desarrollo regional y nacional. Las lecturas son opuestas y sin tregua aparente.

Esta semana, se inició el seminario del litio (que busca el desarrollo de la industria), y en paralelo, el contraseminario del litio (que se opone al desarrollo existente). La disparidad entre producción y protección ambiental crece sin nada que se le parezca a consenso. Sin embargo, entre ambos polos hay algunas propuestas y consideraciones que de concretarse harían de esta industria una de menor impacto.

Tanto científicos como activistas ambientales remarcan, sobre todo, cuatro puntos a tratar para lograr el objetivo: reducir el consumo del agua, el de energía, los impactos al ecosistema y a las comunidades vecinas. “Los estados tratan el tema como una minería tradicional, lo que ha generado impactos ambientales que se han ido cada vez agravando más”, explicó en diálogo con EOL, la doctora Ingrid Garcés, investigadora de la Universidad de Antofagasta y una de las voces más relevantes en el tema del litio en Chile. Garcés aseveró que en toda la región se desconocen muchas de las implicaciones que representa una producción tan explosiva como ha sido el litio en poco más de una década, y plantea reformular los puntos que no abonan a que esta sea una actividad menos destructiva.

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Tanto Chile, como Bolivia y la Argentina forman parte de lo que varios conocen como el triángulo del litio, una región gigantesca que contiene el 65% de los depósitos mundiales de litio. Este metal que hace 15 años tenía un precio bajo en el mundo, hoy casi lo triplica. La producción de baterías se ha vuelto prioridad, especialmente porque se usan para almacenar la energía solar y eólica. Por lo mismo, el triángulo se convirtió en una región estratégica.

Hoy en día, la Argentina se posiciona como el cuarto mayor productor del mundo, y parece que su política es de ampliar su producción de litio lo antes posible. De dos empresas que había en los 90, hoy hay más de 60 proyectos que buscan explotar este metal. “Para mi, la minería del litio es una gran oportunidad para la Argentina pero sobre todo es una gran oportunidad para las provincias donde está el litio”, dijo en diálogo con EOL, Santiago Dondo, ex subsecretario de Política Minera hoy asesor del think tank, Fundación Pensar.

Según cifras oficiales, son 36 proyectos que se pretenden instalar y dos que ya están en funcionamiento. Principalmente se construirán en las provincias de Catamarca, Salta y Jujuy, también conocidos como el noroeste argentino (NOA). Son provincias que tienen casi un 40% de pobreza y la minería de litio es una actividad que plantea una mejora en las condiciones de vida. “Hace un par de años hicimos un trabajo de relevamiento en lo que es San Antonio de los Cobres y Santa Rosa de los Pastos Grandes [Salta] en donde se evaluó la calidad de vida que presentaban las personas vinculadas a la industria del litio”, contó el ingeniero Martín Thames, investigador de la Universidad de Salta. “Nuestra conclusión fue que la llegada de las mineras había mejorado la calidad de vida de las personas relacionadas con la industria, justamente por la generación de trabajo y por fomentar el desarrollo local de la zona; ya no tenían que migrar a otros lados”, agregó.

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Sin embargo, esto no es una tendencia en la región. La industria del litio es una minería de agua, por lo que en el noreste argentino -la región más seca del país- se ha convertido en una preocupación vital. “Voy a decir las cifras porque es espeluznante: 720 mil litros de agua extraídos de la cuenca por día, 12 camiones circulando por día entre la cordillera y Fiambalá, 200 mil litros de desechos tóxicos líquidos y 200 hectáreas de desechos sólidos”, denunció en redes Guillermo Folguera, investigador del CONICET en discusión con integrantes de la Asamblea Pucará de Catamarca.

El agua para el litio

En promedio, se requieren 2 millones de litros de agua por cada tonelada de carbonato de litio producido, de las cuales una pequeña porción es agua potable. La mayor parte del agua se toma del subsuelo y viene mezclada con sales (conocidas como salmueras) por lo que no es para consumo humano. No obstante, si se usa excesivamente esta agua sin dar tiempo para que se recarguen las napas puede afectar a todo el agua dulce y la propia regeneración de minerales.

El proceso inicia cuando se extrae la salmuera y se vierte en unas piletas donde se espera a que el sol evapore el líquido. Posterior a eso se usan algunos químicos para separar el litio de otros minerales y luego se hace el proceso de carbonatación. El resultado: carbonato de calcio listo para usarse. La mayor parte del agua se pierde en la primera etapa y al ser zonas muy áridas, no hay muchas formas de recuperarla. “Ese es un gran tema para investigar. Cómo recuperamos o captamos el agua que se va a la atmósfera, y que podría utilizarse con fines agrícolas, por ejemplo”, sugirió la doctora Garcés.

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En el tiempo más reciente se han planteado algunas posibilidades para reducir el consumo de agua. “Si muchas empresas han planteado la reutilización de la salmuera en diferentes etapas del proceso de producción de litio para reducir el consumo directo. Pero esto está muy ligado al tipo de proceso que cada industria toma”, comentó a EOL, la doctora Silvana Valdéz, investigadora de la Universidad de Salta. Por otro lado, se está desarrollando tecnología para inyectar la salmuera al subsuelo en Estados Unidos. Un proceso que consiste en sustituir la evaporación por la filtración de agua. De esta manera no se perdería el líquido y se podría reinsertar en las napas.

En la Argentina, el doctor Julio Ernesto Calvo, de la Universidad de Buenos Aires desarrolló una nueva tecnología que usa un método de separación química de los componentes de la salmuera. “Gasta muy poca energía, porque la mitad del proceso es una batería que me da energía; es altamente selectivo al litio; no se pierde agua por evaporación, porque solo se extrae selectivamente el litio y luego puedo retornar al salar la salmuera con menos litio”, relató Calvo. Ambos proyectos, el de Estados Unidos y el de Argentina, están en etapa piloto, por lo que sigue siendo una opción en el laboratorio.

Paneles solares o gas

El proceso de obtención de litio se divide en dos etapas. La primera se realiza en el salar mismo y corresponde la etapa de extracción-concentración de salmuera. Se realiza con consumo de energía solar del 97.4%. La segunda etapa, corresponde al traslado de la salmuera concentrada a la planta cerca de los salares. Durante esta etapa, tenemos la eliminación de las impurezas de la salmuera, que son el boro y magnesio, para luego pasar a la etapa de carbonatación. Acá si se tiene consumo de energía, por tanto, emisión de gases invernadero.

“En la Argentina principalmente se usan generadores a base de gasoil o gas natural para proveer de energía eléctrica”, explicó a EOL la ingeniera Agustina Orce Schwarz, investigadora de la Universidad de Salta. En Salta, hay pocos proyectos que están en pleno funcionamiento, pero, según Orce, la red de gas ya está con sobredemanda. “Esto se ha vuelto un gran problema para las empresas en el último tiempo, ya que no hay suficiente gas para la industria, y están tratando de resolverlo de otras maneras”.


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Varias industrias que están por comenzar la explotación minera en la región del noroeste argentino han propuesto utilizar paneles solares para subsanar la escasez. “Han planteado poner varias en sus propias plantas de tratamiento, aunque no me parece que esto pueda funcionar en todos los casos”, reconoció el ingeniero Thames. Según promete, el aporte que el sol daría podría llegar hasta el 20% de la demanda energética. Por ahora, esta ha sido la única opción para resolver el problema energético.

Acceso a datos

Algo en lo que la mayoría de los científicos coinciden es que, para hacer de una producción de menor impacto, deben existir datos certeros y claros para la población. Recientemente el gobierno nacional publicó el Sistema de Información Abierta a la Comunidad sobre la Actividad Minera en Argentina (SIACAM). En esta base, se concentran mapas, informes y esquemas de la producción minera, las regiones en donde se encuentran y las empresas involucradas.

Sin embargo, hay datos que no coinciden del todo con informes alternativos o con los propios de la secretaría de Minería. Un caso muy llamativo es el del número de proyectos que han sido aceptados para la explotación del litio. Según la información oficial, hay 38 proyectos aprobados, sin embargo, por información de la Jefatura de Gabinete de la Nación publicada por la Fundación Ambiente y Recursos Naturales (FARN) existen 63. Por otro lado, en cuanto a información de impacto ambiental, los informes mineros tienen datos escasos. No existe un monitoreo del agua consumida, ni de la energía que requieren los procesos. Para la doctora Valdez, esta información está disponible en las evaluaciones de impacto ambiental que tiene la secretaría de minería. No obstante, para la población general, esa información está llena de tecnicismos, por lo que el acceso se dificulta.

“Falta, sobre todo, información más accesible, más sintetizada, más explicable para cualquiera”, opinó Dondo ante la oferta informativa actual. “Argentina está adherido al estándar del EITI, pero la organización le pidió a la Argentina que comience a involucrar provincias o sea que solo está comprometida la Nación. Ahora, las empresas mineras participaron todas en el ejercicio de abrir la información a través de transparencia, pero todavía no se abren las provincias”, agregó.