Inicio Oil & Gas Por qué Argentina importa gasoil: las limitaciones del parque refinador

Por qué Argentina importa gasoil: las limitaciones del parque refinador

Más allá de los problemas que ocasionó la guerra en Ucrania, la alta demanda de la actividad agropecuaria argentina y la oferta más liviana de crudo local a partir del crecimiento de Vaca Muerta tornan muy difícil el autoabastecimiento de este combustible.

Si bien es sabido que la necesidad importadora de gas natural de Argentina se justifica por sus limitaciones en el sistema de gasoductos y una demanda estacional que hace imposible mantener ese nivel de producción durante todo el año, los problemas en el abastecimiento de gasoil potenciados durante estas últimas semanas fueron una novedad para muchos consumidores.

Sin embargo, más allá del complejísimo contexto internacional que profundiza estas restricciones, lo cierto es que, en el país de Vaca Muerta, las importaciones de gasoil también son una característica estructural de la industria energética que se repite todos los años.

Gran parte de esta dependencia hacia las compras externas se justifica por la actividad agropecuaria, la cual hace que Argentina consuma mucho más gasoil en proporción de lo que consumen otros países del mundo.

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El problema es que el parque refinador no se puede adaptar a esta circunstancia y entregar un porcentaje más alto de gasoil. Por cada barril de petróleo, fracciona una misma cantidad de naftas, gasoil, jet fuel y fueloil. Incluso, las disposiciones tecnológicas permiten el pasaje inverso: de fracciones pesadas como fuel oil a más livianas como naftas.

“Un petróleo pesado lo podés mandar a una torre de cracking y eso va rompiendo las cadenas largas en cadenas más chicas. Por lo cual podés ‘artificalmente’ producir más naftas. Ahora, no lo podés hacer al revés: de un petróleo liviano, hacerlo más pesado”, explica a EOL un experto de la industria.

Además de la característica del proceso químico, esta imposibilidad también tiene una justificación económica. Históricamente, las naftas siempre tuvieron un mayor valor que los combustibles pesados, lo que tornaba viable la aplicación de estos procesos que encarecían su producción.

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De igual manera, este precio superior de las naftas minimizaba el problema argentino de tener que importar gasoil. Diseñando un parque refinador que le sobre algo de naftas para exportación, las compras de gasoil estaban más que cubiertas, incluso con un diferencial comercial a favor.

Ahora, en cambio, están presentes dos anomalías que rompen con esta lógica. En primer lugar, el gasoil está más caro que las naftas. Y en segundo, como los precios locales no siguen a los internacionales, la importación de gasoil representa una seria pérdida de dinero para las petroleras que deben venderlo a un precio mucho más bajo.

“Al tener más valor comercial la nafta que el gasoil, a vos siempre te conviene producir más naftas y, de última, exportás ese excedente y comprás gasoil, ganando plata en el medio. Obviamente, en este contexto donde los precios son controlados eso no sucede y vemos cómo afecta toda esta intervención a la ecuación económica”, afirman desde una de las refinerías del sistema local.

Por otro lado, el boom de Vaca Muerta provocó un cambio abrupto en el tipo de crudo del cual se proveen las refinerías, al entregar un petróleo mucho más liviano de lo que estaba acostumbrado el parque refinador local.

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“El porcentaje de nafta y gasoil viene dado por la calidad del crudo. El shale de Vaca Muerta es más liviano y tiene más rendimiento en nafta, lo que afecta la operación de las refinerías”, sostiene la especialista en downstream, Andrea Heins.

Al mismo tiempo, las cuencas de petróleo pesado están atravesando una curva de declino constante desde hace varios años producto de la maduración de esos yacimientos. Con lo cual, no sólo hay un crudo más liviano por el surgimiento de Vaca Muerta, sino que hay menos crudo pesado.

“Con la consecuente declinación de los yacimientos maduros de Comodoro Rivadavia de donde viene el crudo pesado Escalante y con la aparición del petróleo de Vaca Muerta de tipo Medanito, es posible que esté sucediendo esto de producir más naftas”, dice el consultor Pablo Subotovsky.

A raíz de ello, es que la mayoría de las refinerías iniciaron una serie de reformas para adaptarse a esta situación y aumentar la capacidad de procesamiento de este crudo más liviano. Como explicó EOL, en la refinería La Plata, YPF está encarando una serie de obras por 150 millones de dólares para solucionar estos cuellos de botella en el horno y en el sistema de condensación que se producen por el “excesivo” rendimiento de componentes livianos. Por un lado, se instalarán una serie de intercambiadores de calor y una torre desnaftadora y, por el otro, están trabajando en un revamp magnaforming y en una nueva planta de hidrotratamiento para obtener productos de mayor calidad de gasoil.

No obstante, el petróleo pesado sigue siendo necesario y por eso es que las refinadoras piden al Gobierno que limite las exportaciones de Escalante para aumentar las entregas hacia el mercado local y poder elevar el nivel de utilización de capacidad instalada de las refinerías.