Inicio Actualidad ¿Peligra la prórroga de la Ley de Biocombustibles?

¿Peligra la prórroga de la Ley de Biocombustibles?

Luego de la aprobación en el Senado, no ingresó en el temario de proyectos a tratar en extraordinarias, por lo que recién se podría tratar en marzo cuando la normativa vence en mayo.

“Si bien no entró en el decreto ampliatorio nro. 38/21, todavía hay chances, aunque cada vez menos. El gobierno está influido por los refinadores, especialmente los Bulgheroni y los gobiernos de Neuquén y Chubut principalmente”, dijeron a EOL fuentes allegadas a la Cámara Argentina de Biocombustibles, lo que marca que la contienda entre la industria de hidrocarburos y los productores de biocombustibles está lejos de encontrar un amesetamiento o una suerte de tregua.

Lejos de encontrar una mirada de equilibrio, ambas partes entienden que el beneficio de uno implica el perjuicio del otro de manera ineludible, y el hecho de que hoy la prórroga de la Ley de Biocombustibles no esté dentro del temario a tratar en sesiones extraordinarias enciende una alarma en las provincias productoras de biocombustibles como Córdoba, Santa Fe y Tucumán.

La ley –promulgada originalmente en 2006– logró por parte del Senado la aprobación de una prórroga hasta 2024 en octubre del año pasado, sin embargo, resta ver qué sucede en Diputados. Por lo pronto, la exención del pago del Impuesto a los Combustibles Líquidos que estipula el régimen de promoción del sector de biocombustibles pierde vigencia en mayo próximo.   

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Desde esta industria esgrimen que el presente económico de una gran cantidad de pequeñas y medianas productoras se encuentra en jaque y que su espalda financiera no se compara con la de las petroleras, al margen de que este tipo de producción se traduce en una merma en la emisión de gases de efecto invernadero producto de los combustibles fósiles.

En contraste, la industria hidrocarburífera ve sintetizada su mirada en los dichos de Mariano Arcioni, gobernador de Chubut, semanas atrás: “Prorrogarlo significaría convalidar una menor capacidad de refinación de crudo. En un escenario como el actual, donde hay más oferta que demanda, el esquema vigente provoca una menor demanda de petróleo y, por ende, una caída de ingresos fiscales afectando negativamente a las provincias productoras de hidrocarburos”.

En simultáneo, la Cámara Argentina de Biocumbustibles continúan pujando por una nueva Ley de Biocombustibles, que plantea una evolución respecto a la normativa vigente y una promoción de la producción de bioetanol y biodiésel, al margen de lo estrictamente impositivo. Al día de hoy, el corte en la nafta es del 10% y del 15%, para el biodiésel y el bioetanol, respectivamente. El nuevo esquema pretendido por el sector agrícola llevaría esos cortes a un 15% y un 27,5%.

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Hoy, la posibilidad de que esos cortes prosperen parece un escenario echado por tierra, al menos en el corto plazo. Por esto –y en un contexto que escala en el tono amedrentador para la supervivencia de varios actores de sector– reúnen fuerzas en pos de no perder el terreno obtenido, o sea el del beneficio tributario. Después, se verá lo demás, piensan.

El Gobierno está en el medio de esta pugna entre provincias y pronto deberá decidir qué hacen en torno a la prórroga. El que también está en el medio de todo esto es el consumidor final de combustible, que absorbe un alza del precio de la nafta sostenida en los últimos siete meses, y que ya sabe que así seguirá siendo por lo menos hasta mayo. Después del aval gubernamental para aumentar el precio del bioetanol y el biodiésel, en la primera semana del año, las petroleras no esperaron más que horas para hacer el ajuste en el precio de la nafta.