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Los planes de las automotrices para fabricar vehículos eléctricos en Argentina

Las principales multinacionales que operan en el país empiezan a planificar la transición hacia la electromovilidad. La agenda del gobierno y los puntos más importantes a resolver.
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La industria automotriz argentina empieza a aggiornarse a la agenda mundial de transición energética. Además de los vehículos eléctricos construidos en el país denominados “City-cars”, entre ellos, Seroelectric, Volt y Tito, actualmente, existen versiones de empresas multinacionales, al cumplir con el proceso de obtención de la Licencia de Configuración de Modelo (LCM) podrán ser comercializados en el territorio nacional, confirmaron a EOL desde el Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI).

Al mismo tiempo señalaron que existen empresas de capitales locales que están desarrollando sistemas de acumulación de energía (baterías), lo que permitirá una mayor integración nacional de componentes. El año pasado se patentaron 2.383 vehículos eléctricos contra 1.584 del 2019, lo que representó una mejora del 53,9% en la comparación interanual.

“Estamos en una etapa inicial, hay que esperar a ver cuál será la matriz energética que prevalecerá y la capacidad de generación y distribución de energía limpia”, destacó Daniel Herrero, titular de la Asociación de Fábricas de Automotores (Adefa) y agregó que, para sumarse a la transición hacia la electromovilidad, “es necesario, y trabajamos en ello, establecer un marco legal, económico y de difusión pública a largo plazo”.

En ese sentido señaló que ese plan debe promover de forma progresiva “la utilización masiva de alternativas de movilidad sustentable en todo el territorio nacional, mediante el fomento de su comercialización y producción nacional”. Además, planteó que “se deberán promover inversiones en nuevas tecnologías en toda la cadena de valor con foco en la infraestructura, creación de la demanda de mercado y su comercialización con incentivo a la inversión, producción y el empleo, apuntando a la formación y capacitación, y al desarrollo de proveedores”.

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“Estamos trabajando para acercarle al público argentino algunos de nuestros modelos eléctricos para que ellos vayan experimentando el futuro de la movilidad eléctrica”, contó Angie Stelzer, directora de Asuntos Corporativos, Legales y Públicos de Volkswagen Group luego de asumir que “el futuro claramente es eléctrico y para el Grupo Volkswagen esto ya es una realidad”.


Además, se refirió a una alianza que realizaron con SIEMENS, para soluciones en movilidad eléctrica, para acompañar y asesorar en el proceso de definición e instalación de los puntos de recarga propios que mejor se adapten a las necesidades de los usuarios. El grupo lanzó el Audi E-Tron en 2020 y, a través de Audi Dealer Network, ofrece puntos de recarga habilitados, en una primera etapa en Ciudad y Gran Buenos Aires, sur de la Provincia y en Córdoba. “Poco a poco iremos incorporando más puntos de recarga en el resto del país”, dijo Stelzer.


Desde Renault Argentina, recordaron el lanzamiento pionero de un vehículo 100 por ciento eléctrico en el país: el Renault Kangoo ZE, del cual ya se llevan comercializados más de 80 unidades. “Los planes a futuro son continuar enriqueciendo nuestra gama local con vehículos eléctricos e híbridos”, confirmó Lucía Ploper, gerente de Comunicaciones de Renault Argentina.

“La tendencia mundial es acercarse también hacia la movilidad autónoma y a las nuevas tecnologías como la electrificación, dependiendo de cada mercado en particular y trabajando junto con el Estado de cada país, para obtener las legislaciones y la infraestructura necesaria”, señaló Verónica Niemann, Head of External Affairs, Communications & CSR de Mercedes-Benz.

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A partir de 2025, se espera que los vehículos eléctricos e híbridos representen el 50% de las ventas a nivel global. Por otra parte, en el marco de una estrategia para un futuro eléctrico, en sintonía con el aumento de producción de autos eléctricos, la marca tiene planes de involucrarse en la construcción de plantas de batería.

La ejecutiva contó que trabajan junto a Adefa y el resto de los integrantes de la cadena de valor, pero aseguró que “en Argentina, todavía hay un largo camino por recorrer”. “Por su impacto positivo en el medioambiente, sabemos que la electromovilidad es clave en las políticas de sustentabilidad a nivel global para luego poder ser aplicadas en nuestro país; la electromovilidad es transformadora de la industria automotriz y del sector de transporte a nivel mundial”, agregó.

Desde Scania Argentina, también aseguraron estar cien por ciento “lanzados a la electromovilidad”, en línea con las directrices de la casa matriz, “porque ese es el futuro”. Asimismo, Lucas Woinilowicz, gerente de Desarrollo de Negocios de la terminal repasó los principales desafíos, entre ellos, propuso: cómo se van a financiar esas compras, cómo mejorar las baterías, qué hacemos hoy con esas baterías que no son reciclables. “Por último, pero no menos importante –añadió Woinilowicz-, es esencial analizar cómo vamos a generar energía eléctrica, porque si el plan consiste en quemar carbón para generar energía eléctrica que se emplee en un camión, cuyas baterías no podremos reciclar y luego sólo vamos a desecharlas apiladas, el proceso y su resultado significarían una gran deuda con la sustentabilidad”.

La agenda del gobierno

Este año, en la apertura de las sesiones legislativas, el presidente Alberto Fernández le otorgó prioridad a la agenda de la electromovilidad, pero, por el momento, ningún proyecto formal vio la luz. Las diferencias entre el sector público y el privado, no son muchas, pero si contundentes. Básicamente, la industria necesita señales claras y que se sostengan en el largo plazo para traccionar inversiones que permitan ir a un nuevo modelo. “Seguramente habrá etapas que cumplir y consenso que lograr a nivel legislativo, pero entendemos que, si el proyecto ingresa al Senado con un consenso transversal y el apoyo de los diferentes sectores más importantes, avanzará”, confió un vocero de la Secretaría de Energía a EOL.

En base a la ley de Promoción de la Movilidad Sustentable, desde el Ministerio de Desarrollo Productivo de la Nación explican que “la transición se hará a través de un régimen promocional y la creación de un fondo fiduciario para el sector y la promoción de la adquisición a través de incentivar la demanda de vehículos particulares y de la administración pública y el transporte público (ómnibus y combis)”.

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La cartera que dirige Matías Kulfas proyecta exportaciones anuales por 80.000 millones de dólares a partir de la conversión del modelo energético basado en la combustión eléctrica de vehículos con la generación de baterías de litio, recurso que abunda en la Argentina.

Según datos de 2018 del Servicio Geológico de los Estados Unidos (USGS), la Argentina cuenta con 1/7 de las reservas de litio, lo que la ubica en la cuarta posición global, y aporta cerca de 1/6 de la producción total, lo que posiciona al país en el tercer lugar en el ranking mundial.

El contrapunto resulta interesante si se suma que, en 2017, la demanda de electricidad global estimada de todos los vehículos eléctricos fue de 54 teravatios-hora (TWh), lo que equivale al 0,2% del consumo total de electricidad global (IEA, 2018).

Las economías más modernas del mundo ya han trazado objetivos de electrificación de sus flotas para 2030 y 2050, estableciendo como propósito la reducción de emisiones de CO2 en los vehículos.

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En América Latina y el Caribe el transporte es responsable de cerca del 34% de las emisiones globales de gases de efecto invernadero relacionadas con la energía, una situación que ha generado graves problemas de salud pública en varias ciudades de la región.

Para dar el salto hacia un nuevo modelo, resulta clave analizar las distintas dimensiones de la electrificación de la industria del automóvil, para no poner en riesgo el sistema eléctrico ante un consumo que ponga en shock la infraestructura obsoleta.  

En síntesis, desde la industria la visión es positiva respecto a los beneficios que trae el cambio de matriz en la producción de vehículos, pero advierten sobre ciertas limitaciones que van desde la generación de la demanda, hasta la falta de infraestructura, capacidad de financiamiento o beneficios impositivos, y la ausencia de un marco normativo.