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Las tasas de descarbonización deberían triplicar las de 2019 para alinearse al Acuerdo de París

Un estudio de PWC señala que para limitar el calentamiento global a 2°C las tasas deberían ser del 7,7% a nivel global. La cifra de 2019 fue del 2,4%.
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De acuerdo a lo que indica la compañía consultora y auditora PwC, la tasa de descarbonización actual se encuentran en un nivel muy por debajo de lo que se necesita para lograr los objetivos del Acuerdo de París de 2015. Con base en el último informe del IPCC (Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático), la empresa sostiene que será crucial la reducción de emisiones que se alcance en esta década en la lucha contra el calentamiento global.

“Mientras que las tasas de descarbonización anuales necesarias para limitar el calentamiento a 2°C y 1,5°C se estiman en 7,7% y 11,7% respectivamente, sólo se alcanzó el 2,4% durante el año 2019”, revela el Net Zero Economy Index 2020. La reducción debe ser “inmediata y a gran escala”, de lo contrario limitar el calentamiento de la Tiera entre 1,5°C y 2°C será una meta inalcanzable.

La gerente de ESG & Sustainability de PwC Argentina, Belén Zermatten, señaló que, más allá de los hitos que empresas y Estados están alcanzando a nivel global, “la brecha entre la ambición y la acción sigue siendo sustancial”. Para acelerar el paso entre los compromisos y las acciones concretas, consideró ella, implica “construir un modelo económico bajo en emisiones” que requerirá profundizar aún más en los esfuerzos.

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“Y para ello –amplió la representante de PwC– será fundamental que los líderes empresariales encabecen la transformación replanteando su estrategia corporativa con objetivos claros para la reducción de emisiones, integrándola en toda la organización, y llevándola a cabo en todas las operaciones, incluyendo a la cadena de valor como un actor clave en el proceso”.

En consonancia con lo que sostuvo el equipo de expertos de la ONU, PwC señaló que existió un fenómeno de descarbonización y por lo tanto una baja en las emisiones durante la primera mitad del 2020, esto se debió exclusivamente a la “disminución de la actividad económica cuando se profundizó a nivel global el aislamiento obligatorio; pero se ha observado un rápido repunte de las emisiones a medida que las economías y las sociedades comenzaron a retomar sus actividades”.

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Según la 24° Encuesta Anual Global de CEOs de PwC, el 68% de los empresarios argentinos consultados expresó una preocupación por las amenazas asociadas al cambio climático y el daño ambiental, al mismo tiempo que un 45% sostuvo que planea incrementar su presupuesto en cuestiones ESG (ambientales, sociales y de gobierno corporativo) en los próximos tres años.

De cara a la próxima COP, que se realizará en Glasgow entre el 1 y el 12 de noviembre, el gobierno argentino insistió nuevamente en la propuesta de que la comunidad internacional contemple la posibilidad del canje de deuda por acciones climáticas y en la necesidad de rever el esquema de acceso a financiamiento del que la gran mayoría de países en desarrollo depende a la hora de llevar adelante sus planes ambientales.

Por lo pronto, Argentina tomó el compromiso de limitar las emisiones de GEI en un 26% respecto de la primer NDC (2016). En este contexto, varias voces vinculadas al ambientalismo y la preservación de los recursos naturales remarcan que la Argentina está lejos de poder pensar en la carbono neutralidad hacia el año 2050, principalmente amparados en el escenario de parate que se da actualmente en la incorporación de nueva capacidad en fuentes renovables.