Inicio Ambiente Las olas de calor son cada vez más prolongadas y más intensas

Las olas de calor son cada vez más prolongadas y más intensas

Desde hace cuatro décadas los veranos argentinos presentan temperaturas de hasta 43°C por más de 15 días, para 2050 pueden durar hasta 60.
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Hace dos semanas comenzaron las primeras olas de calor de este verano, y en los próximos días se esperan temperaturas mínimas de 35° y máximas de 40 °C. Esta ha sido una tendencia que, con los años, ha incrementado en frecuencia e intensidad.

En Argentina, los intervalos en los que las olas de calor intensas se presentan son cada vez más cortos, las temperaturas cada vez son más alta y se mantienen por más tiempo, así lo precisó un artículo de Spring Nature, la revista científica alemana en 2019.

En general, el incremento de la temperatura es un fenómeno que pasa desapercibido. Se sabe que hay olas de calor, pero no necesariamente se da cuenta de que hace más calor, o que las olas que llegan al país se quedan por más tiempo. Sin embargo, hay alarmas.

El último reporte del Panel Intergubernamental para el Cambio Climático (IPCC) lo alertaba. Además de un incremento en la concentración de gases de efecto invernadero en la zona Sudeste de Sudamérica (SES por sus siglas en inglés), el reporte prevé un aumento de la precipitación y de la temperatura.

La Dra. Carolina Vera, investigadora principal del CONICET y perteneciente al grupo 1 del IPCC, explica las razones de las altas temperaturas y por qué Argentina no se transformará en un país tropical, aunque su clima si se está alterando.

“Las condiciones locales son influenciadas por patrones climáticos de gran escala que se extienden desde el pacífico sur y que generan condiciones de presión más baja de lo normal hacia el sudoeste de nuestro país. Estas variaciones del clima del país pueden desarrollarse tanto por la variabilidad interna de la atmósfera como forzados por la variabilidad del clima del pacífico tropical, por ejemplo”, dijo la doctora Vera al final del 2019, cuando había llegado una de las olas de calor más altas de este siglo.

Y agregó que “el cambio climático modula la variabilidad natural favoreciendo la ocurrencia de eventos extremos de lluvia y de períodos más húmedos. También ha aumentado la frecuencia de las olas de calor”.

Por otro lado, el Atlas de Impacto Climático del G20, pronostica aumentos mayores a los ya experimentados. El estudio trae un dato alarmante: los picos de altas temperaturas sostenidas podrían durar hasta 60 veces más hacia el 2050.

Más calor, más gasto eléctrico

Es algo que se evidenció la semana pasada, con los cortes de luz de la semana pasada, con la primera ola de calor del año. Los principales consumidores de energía del país (provincia de Buenos Aires y Capital Federal), llegaron a un pico de consumo de 27.019 Megawatts cuando en la zona rondaban los 38°C, un récord histórico. A su vez esto puede provocar sobrecarga de demanda y apagones, que solo la semana pasada afectaron a 80.000 hogares en el AMBA.

Según el publicado en la revista Spring Nature, hay un incremento del gasto eléctrico de 22,6% entre los meses de enero y marzo. Esto es fácilmente asociable al consumo de refrigerantes como el aire acondicionado que según el Ente Regulador de Energía del gobierno Nacional, se posiciona como el electrodoméstico que más energía gasta (entre 650 y 2150 watts por hora).

Un problema regional

El número de personas expuestas a las olas de calor entre los años 2000 y 2016, aumentó en alrededor de 125 millones. Solo el 2015, 175 millones de personas adicionales estuvieron expuestas a las olas de calor en comparación con el promedio de años anteriores.

Durante el verano de 2018-2019, siete países de las Américas (Argentina, Brasil, Chile, Perú, Paraguay, Uruguay, y México en el norte del hemisferio) se vieron afectados por las olas de calor, algo nunca antes visto en la región.

Medidas de Mitigación

Por otro lado, la Organización Mundial y Panamericana de la Salud instan a los países de la región de las Américas a:

  1. “Que las grandes ciudades dispongan, como mínimo, de entre 10 y 15 m² de área verde por habitante.
  2. Fortalecer las capacidades del sector salud, mediante el desarrollo de planes de acción contra las olas de calor que incluyan mejoras en los preparativos y la respuesta frente a esta amenaza, y por medio de ello, reducir el exceso de enfermedades, muertes y trastornos sociales ocasionados por las olas de calor; y
  3. Fortalecer las capacidades de los servicios meteorológicos para generar proyecciones y predicciones relevantes para el bienestar humano, y para promover una estrecha coordinación entre estos servicios y el sector de salud, de modo que la información meteorológica sea usada para la toma de decisiones, antes, durante y después de una ola de calor”.