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Las distribuidoras marcan la cancha y hablan de un atraso de tarifas del 80% contra la inflación

Ante el clima de incertidumbre respecto al nuevo esquema que debería anunciarse en marzo, la cámara sectorial emitió un comunicado donde remarca que las tarifas actuales son “las más económicas de la región”.
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“Aun siendo un sector esencial, no fue asistido hasta el momento con ningún programa de compensación o ayuda económica”, sostiene la Asociación de Distribuidores de Energía Eléctrica de la República Argentina (Adeera), en un comunicado que se presenta, a todas luces, como un llamado de atención al Gobierno, que recientemente pospuso todo tipo de actualización en la tarifa hasta marzo. Según las distribuidoras, la situación es alarmante y no existe ningún tipo de excedente para que el congelamiento se extienda más.  

Adeera considera que el congelamiento tarifario –vigente desde mayo del 2019, previo a las PASO– “se produce en un contexto con una inflación acumulada del 80 %, de la cual el servicio eléctrico no es responsable pero que sí impacta directamente en los aumentos de los costos de la prestación”. Esto repercute en la situación laboral de más de 80.000 trabajadores que se desempeñan en la prestación del servicio.

Como es sabido, la pandemia trajo aparejado decenas de inconvenientes y obstáculos para todo tipo de sector. Antes la imposibilidad de actualizar las tarifas, las distribuidoras realizaron una gran cantidad de obras para mantener la calidad del servicio, acompañar la demanda y fortalecer el abastecimiento a hospitales y centros de salud”.

A esto agregan que todas las empresas invirtieron más de 50.000 millones de pesos a lo largo del año pasado y que, debido a la toma de deuda y el mantenimiento y mejora de las redes, “no deben esperarse mayores cortes que los que resultan habituales en los días de altas temperaturas”. En síntesis, la distribución eléctrica que ya es momento de quitarle un poco de peso a su mochila; de lo contrario, el servicio se verá afectado.

Como explicó EOL en otras ocasiones, desde hace tiempo, el tema tarifas es uno de los que mayores asperezas presenta dentro la mesa de toma de decisiones de la energía. La incertidumbre que apadrinó al 2020 en todo su derrotero encuentra un caso concreto en el esquema de tarifas que piensa desarrollar, en principio, a partir de marzo. A poco más de un mes del supuesto descongelamiento, aún no existen certezas en cuanto al aumento que se manejará. Por un lado, desde el Instituto Patria señalan que el aumento no debería superar el dígito, consciente de que es un año electoral, mientras que las empresas marcan una vez más el terreno y ponen sobre la mesa una realidad económica crítica que sólo se acumula con el tiempo.

La Asociación está conformada por 47 distribuidoras de energía eléctrica, de origen público, privado y cooperativo, que brindan servicio a 44millones de usuarios en todo el país. Edenor y Edesur, naturalmente, son las que mayor injerencia tienen.

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“Las tarifas de los servicios públicos que rigen actualmente en el país –sostiene la entidad– son las más económicas de la región, comparadas por ejemplo con Uruguay, Brasil o Chile. Esto implica un fuerte atraso monetario en las distribuidoras que trae como consecuencia falta de fondos para continuar con el necesario nivel de inversiones para mantener la calidad del servicio”.

Apenas días atrás, Edenor pasó a manos del Grupo Vila-Manzano-Filiberti, en una adquisición que da cuenta de que existe cierto conocimiento por parte del grupo empresario respecto a qué esquema de actualización estudia el Gobierno. Dato no menor: como parte de la transacción, los compradores absorbieron una deuda de USD 98 millones que tiene Edenor.

Precedido por la leyenda “sin energía no se puede crecer”, el último párrafo del comunicado esgrime que “la situación macroeconómica define el futuro del sector, que no espera solamente una recomposición tarifaria sino un escenario de certidumbre para planificar el futuro del servicio eléctrico”.