Inicio Actualidad La trama detrás de las negociaciones con China por las centrales nucleares

La trama detrás de las negociaciones con China por las centrales nucleares

Cuáles son los sectores que impulsan el acuerdo y quiénes están en contra. La disyuntiva por el tipo de tecnología a utilizar y las implicancias geopolíticas.

A pocas semanas del viaje de Alberto Fernández a China, la puja por definir qué proyectos de infraestructura se incluirán en la carpeta de prioritarios para solicitar financiamiento se torna cada vez más áspera. Provincias, municipios, sindicatos, políticos y empresarios se mueven a contrarreloj para lograr colar en esa preciada lista la mayor cantidad de obras que beneficien sus intereses.

Entre las que compiten en esa carrera, hay una que sobresale por varias cabezas debido a su altísimo costo: la cuarta central nuclear. Con 9.000 millones de dólares de inversión, la potencial Atucha III no solamente se convertiría en la mayor obra de infraestructura argentina, sino en la más grande financiada por Beijing fuera de sus fronteras.

Representaría, a su vez, el desembarco del gigante asiático en América Latina en una industria estratégica a nivel mundial, lo que, lógicamente, no sería visto con buenos ojos por parte del resto de Occidente y en especial de los Estados Unidos.

En este marco es que se reactivaron los encuentros diplomáticos en los últimos días. El secretario de Energía, Darío Martínez, y el embajador local en Beijing, Sabino Vaca Narvaja, mantuvieron un encuentro virtual con directivos de la Corporación Nuclear Nacional de China, en el que se destacó el mutuo interés por llevar adelante esta iniciativa.

“El proyecto de la cuarta central nuclear cuenta con todo el apoyo del Presidente de la Nación y se encuentra dentro de la lista de proyectos prioritarios entre ambos países”, afirmó Martínez.

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Sin embargo, en el Gobierno no están todos de acuerdo con esta visión. En plena negociación con el FMI, muchos consideran una mala señal incrementar el endeudamiento argentino de forma tan abrupta y ganarse el descontento de los países con mayor número de votos.

“La central genera un flujo de salida de divisas enorme. Tenés un componente chino muy alto y una gran dependencia en cuanto a la tecnología adquirida. No es cierto que vaya a haber transferencia de tecnología, eso no está en el contrato y no hay otro país en el mundo que produzca esa tecnología. Entonces para la operación y mantenimiento exige un alto gasto de divisas. En costos comparados, convienen otro tipo de emprendimientos como represas hidroeléctricas”, indicaron a EOL desde el Palacio de Hacienda.

Sucede que, además del debate por la propia central, hay una fuerte discusión en la comunidad nuclear por el tipo de tecnología a utilizar. En los acuerdos firmados en 2014 y 2015, se preveía construir una segunda planta de uranio natural con reactor Candu. Es decir, un tipo de central ya conocido en la Argentina donde se podría agregar mayor contenido local.

Cuando asumió Macri, esta alternativa fue dejada de lado rápidamente y, al parecer, la gestión de Alberto Fernández no pretende reflotarla dado que el único proyecto con chances de avanzar es el de tecnología Hua Long que poco podría ayudar a la cadena de proovedores locales.

“El gran tema de la Candu es que estaba atada a la desesperación china de vender su reactor. Por eso la gran oferta inicial cuando Cristina era presidenta. Hoy esas condiciones no existen”, explica a este medio una fuente de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), uno de los espacios mayoritariamente opositor al proyecto Hua Long.

En cambio, el otro gran actor sectorial, Nucleoeléctrica Argentina (NA-SA), es un ferviente defensor del reactor desde el cambio de directorio que impulsó el embajador Vaca Narvaja, al que en algunos gremios califican como “un lobbista chino”.

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“Políticamente hay una divisoria de roles muy clara a nivel diplomático. El vínculo con Estados Unidos lo lleva el albertismo con Arguello a la cabeza y las relaciones con China y Rusia están bajo la órbita del Instituto Patria. Vaca Narvaja ya venía manejando este vínculo incluso de antes de ser Embajador”, sostiene el especialista en comercio exterior, Miguel Ponce.

“Debemos avanzar en simultáneo en todos los frentes con nuestros aliados internacionales porque si nos apoyamos demasiado en China, el resto puede mirarlo mal. No me extrañaría que el tema nuclear esté en la agenda de la visita del Jefe del Comando Sur de los Estados Unidos que llegó ayer por la tarde a la Argentina”, agregó.

Por otro lado, la obra también es cuestionada desde un punto de vista técnico relacionado a las necesidades energéticas argentinas. Desde la firma de los acuerdos en 2014 y 2015, el consumo eléctrico se ha estancado notablemente. Primero, como reacción a los aumentos de tarifas decretados por Macri y, luego, como consecuencia de la recesión económica iniciada en 2018.

Paralelamente, en ese lapso se incorporaron una serie de Centrales Termoeléctricas nuevas y, sobretodo, un gran número de parques de energía eólica y solar que al tener prioridad de despacho, dejaron afuera a muchos generadores.

“Creo que no dan los números para ejecutar este proyecto. La Economía Energética argentina no lo tolera”, aseguró vía Twitter el ex secretario de Energía Jorge Lapeña que, en diálogo con EOL, recalcó la necesidad de un plan energético para poder analizar estas cuestiones.

“Estamos hablando de algo muy complejo donde tenemos que conocer las implicancias. Hay que analizar toda la cadena de decisiones, si va a ser uranio argentino, uranio chino. Habría que hacer un primer cálculo de cuál es el costo de la generación eléctrica que voy a obtener y cómo esto puede influir en las tarifas futuras, porque estaría superando los 150 dólares por MWh solamente de capital”, dijo.