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La reelección de Bolsonaro en jaque por la energía: el dilema de subir los precios o que falte gasoil

En el país vecino ya empiezan a alertar de un desabastecimiento similar al que se ve en la Argentina en caso de que se mantenga el desacople de precios hasta las elecciones de octubre.

El presidente brasileño, Jair Bolsonaro, enfrenta un serio dilema energético de cara a las elecciones de octubre en las que buscará su reelección. Sin margen social para aplicar nuevos aumentos tras un ajuste del 53,5% en el gasoil durante el último año, decretó un congelamiento para mejorar su potencial electoral que puede terminar provocando un desabastecimiento similar al que se observa en la Argentina.

La propia Petrobras emitió un comunicado donde advierte esta situación y el tema ya se metió en el centro de la agenda de campaña. De hecho, el precandidato a vicepresidente opositor y supuesto compañero de fórmula de Lula Da Silva, Geraldo Alckmin, se reunió este fin de semana con el sindicato de petroleros para analizar soluciones a este problema.

Según expresó Folha de Sao Paulo, desde el Frente Único de Petroleros (FUP) sostienen que el riesgo de desabastecimiento se explica por la gran dependencia al gasoil importado, lo que podría solucionarse si se terminasen las obras de las refinerías en construcción.

Al igual que Argentina, Brasil debe importar alrededor del 30% del gasoil que consume a pesar de ser un gran exportador de petróleo. Y tal como nuestro país, desde la disparada de precios provocada por la guerra en Ucrania, se inició un desacople respecto a los valores internacionales.

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En rigor, Bolsonaro se mostró reticente a mantener la paridad internacional a lo largo de toda su presidencia, a sabiendas del tremendo impacto social que genera un alza del gasoil en Brasil y la fuerte presión del gremio de camioneros que ya demostró su poder de fuego en la famosa huelga de mayo del 2018 donde paralizó literalmente la economía vecina.

No obstante, mantuvo cierto equilibrio autorizando subas escalonadas y despidió a tres presidentes de Petrobras cuando consideró que se habían pasado de la raya con los aumentos. Por ejemplo, este último marzo cuando se aplicó un ajuste del 25% en el surtidor.

Desde ese entonces, los precios se han mantenido congelados y la intención de Bolsonaro era mantenerlos de eso modo hasta las elecciones de octubre donde corre con desventaja según la mayoría de las encuestas.

“Si Petrobras mantiene el precio como quiere una parte del Gobierno, va a faltar gasoil con certeza. Las importadoras que compran ese 30% que se necesita no van a querer venderlo a un precio más bajo y lo van a terminar vendiendo a otro país”, afirmó a este medio el especialista en petróleo y gas de Brasil, Bruno Epiro.

Actualmente, la diferencia con el mercado internacional ronda el 13%, de acuerdo al último informe de la Asociación Brasilera de Importadores de Combustibles. La alternativa, sería que Petrobras asuma la pérdida de esta operación, tal como lo hace YPF en la Argentina, pero el estatuto de la firma es muy claro en ese sentido y podría desencadenar acciones judiciales.

“Por estatuto, no se permite hacer populismo con el dinero de los accionistas. Eso se incorporó al estatuto de la compañía para que no se la utilice como una herramienta para ganar votos como hicieron Lula y Dilma quebrándola y como ahora quiere hacer Bolsonaro”, agregó Epiro.

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En ese sentido, el Palacio del Planalto especula con un stock almacenado que podría llegar a los 60 días, un camino sumamente riesgoso dado que en el segundo semestre suele acelerarse la demanda por la cosecha de soja y complicarse la oferta.

Las importaciones de gasoil de Brasil dependen casi exclusivamente de los Estados Unidos, país que últimamente eligió priorizar el abastecimiento hacia Europa y que en los próximos meses podría profundizar esta decisión a raíz del boicot petrolero de Bruselas a Moscú y del fin de la temporada estival.

Para colmo, gran parte de este segundo semestre coincide con la época de huracanes, que ocasionalmente paralizan a toda la industria petrolera del Golfo de México y generan demoras en las entregas. Es por eso que se recomienda importar con anticipación y mantener un alto nivel de stock para cubrirse de estos posibles incidentes.

Frente a ese panorama, por un lado, se están evaluando otros canales de abastecimiento -principalmente desde África- mientras algunos proponen disminuir transitoriamente los impuestos a los combustibles para poder avalar un ajuste de precios que no se refleje en el surtidor y, por lo tanto, que no llegue a los bolsillos de los consumidores.