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La estrategia de transición chilena mete dudas al plan exportador de Vaca Muerta

Si bien los acuerdos comerciales buscan incrementar el intercambio de gas a corto plazo, el país vecino analiza prescindir de los hidrocarburos después de 2030.

A principios de junio, el presidente de la Nación, Alberto Fernandez, celebraba el éxito de un acuerdo comercial para la exportación de 300.000 m3 de gas a Chile, junto a su homólogo, Gabriel Boric durante la última Cumbre de las Américas. “Ahora le estamos proponiendo a Chile un contrato firme, es decir que no pueda ser interrumpido, cuatro millones de m3 diarios”, expuso con esperanza. Con la reciente publicación de la hoja de ruta para la transición energética en el país vecino, este acuerdo puede convertirse en realidad, pero deja un escenario de gran incertidumbre para después de 2030.

Según informaron representantes del Ministerio de Energía de Chile a EOL, su intención última es afianzar el trato que el presidente Fernández anunció en junio pasado. “Apuntamos en esa dirección. Creemos que si existe la voluntad de las partes, tanto públicas como privadas, podemos generar acuerdos de mediano y largo plazo que den certezas tanto a los consumidores como a los productores”, comentaron.

Desde el año pasado, la proyección chilena ha buscado reducir las emisiones y mitigar los impactos de la contaminación. Principalmente, la matriz eléctrica se centraba en la quema de carbón, sin embargo, esta tendencia comenzó a cambiar desde el año pasado. La pandemia y la crisis derivada de ella llevaron al país a buscar nuevos acuerdos comerciales que pudieran adecuarse a los objetivos de emisión cero a los que se suscribieron. Desde la primera mitad del año, ambos países se han mostrado proclives a armar una agenda en conjunto.

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“Continuaremos con la política de exportaciones contenida en el Plan Gas.Ar, dando previsibilidad y confiabilidad, tanto a los productores argentinos, como para los compradores chilenos, resguardando siempre, con la planificación pertinente, el abastecimiento de la demanda interna”, anunció el ahora ex secretario de Energía, Darío Martínez meses antes. Parte del objetivo de este plan es convertir a la Argentina en un proveedor regional de gas y Chile podría ser uno de sus principales proveedores. Algo que coincide a la perfección con la Estrategia Nacional de Transición Justa del país vecino.

El Ministerio chileno concibe a este hidrocarburo como método de transición por lo que la durabilidad del suministro podría modificarse en el futuro. No obstante, aseguran que esto no está definido aún. El objetivo actual es desmantelar las plantas de carbón para antes del 2025, en el caso de la generación de electricidad, y electrificar el transporte -ambas son las principales fuentes de emisión de GEIs en el país. En ese marco, el gas sería el reemplazante ideal para el carbón.

Sin embargo, la intención expuesta en la Estrategia Nacional preliminar chilena es la de depender cada vez menos de los hidrocarburos fósiles por lo que se pone en tela de juicio la posibilidad de extender a largo plazo los contratos entre ambos países. De hecho, para una industria de planificación anticipada como la petrolera, los 8 años que faltan para 2030, fecha en que Chile quiere prescindir de los hidrocarburos, serían considerados apenas un mediano plazo. Es que la mayoría de los contratos del sector tienen una duración mínima de una década.

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Un factor no menor es el volumen del que se está hablando con el país vecino. Después de varios años en los que la exportación de gas argentino a Chile se había cortado, el intercambio se retomó cautelosamente. Comparado con los años noventa el volumen de hidrocarburos que recibe el país vecino es mínimo. De 20 millones de m3 diarios a 300.000 (con potencial para subirlo a 4 millones), lo que marca la dificultad de proyectar en grande debido la ambivalente estrategia del país vecino.

Lo que pase después de ese año aún no es claro ya que falta especificidad técnica en la hoja de ruta. En realidad, el documento publicado en junio pasado es una versión preliminar. “Las necesidades de producción energética para el proceso de descarbonización esperamos encontrarlas en el plan que anteriormente mencionado que debiese estar entregando resultados en los próximos meses”, anunciaron los representantes del Ministerio.