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Habría que invertir USD 3.000 millones en redes de transmisión para solucionar el cuello de botella de las renovables

Así lo asegura la cámara sectorial, que presentó un informe que marca los problemas estructurales que hay que superar para cumplir con los compromisos establecidos en la materia al 2030.
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El director ejecutivo de la Cámara Argentina de Energías Renovables (CADER), Juan Manuel Alfonsín, dijo que la Argentina necesita una inversión de 3.000 millones de dólares en infraestructura eléctrica para que el sector solucione los cuellos de botella que presenta en redes de alta tensión y pueda cumplir los objetivos trazados a 2030.

En la presentación de un informe presentado por la CADER, en conjunto con la consultora KPMG y la embajada británica, Alfonsín subrayó que “nos están faltando inversiones por 3.000 millones de dólares para seguir ampliando el sistema argentino de interconexión o las líneas de 500 kv y 132 kv, que acompañen para seguir desarrollando todas las oportunidades de energías renovables que tenemos en la Argentina”.

A modo de diagnóstico y hoja de ruta a futuro, el informe titulado “Energías renovables en Argentina: desafíos y oportunidades en el contexto de la transición energética global” plantea la necesidad de que Argentina acelere la transformación hacia las renovables. Para cumplir con el objetivo de un 30% de participación de las renovables en la matriz energética a 2030, sostiene el estudio, la Argentina debería coordinar un plan federal a largo plazo y contemplar un incremento en la capacidad instalada de fuentes limpias que se ubique entre los 13 GW y los 17 GW.  

Durante la presentación, tanto el director ejecutivo de CADER como Diego Calvetti, editor del trabajo y miembro de KPMG, remarcaron el estado de pronta saturación de las redes de transmisión. “De acuerdo a los compromisos de la Ley 27.191, Argentina necesita un 20% de energías renovables para el 2025 y el estado actual de las redes de transmisión alcanzan para un poco más del 12%, por lo que hoy esta capacidad instalada no estaría dando respuesta”, dijo Calvetti.

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Según consideró él, hay un escenario que ya está presente y es la saturación de los nodos de transmisión, lo que se necesitar hacer ahora es “atar esto con un plan estratégico de largo plazo que nos permita acompasar cómo van a ir ingresando los proyectos que nos van a asegurar llegar al 20% en 2025 con los proyectos de inversión que permiten la transmisión”.

En término des inversiones en el sector de renovables, el informe sostiene que durante el período que va del 2008 al 2019, Argentina recibió el 5% del total de las inversiones realizadas en Latinoamérica. “Teniendo en cuenta el peso relativo del país en la región, los niveles de inversión deberían ser significativamente mayores. En la medida que Argentina sea capaz de ofrecer seguridad jurídica y reglas estables para la inversión, el país podrá aprovechar el creciente flujo de inversiones disponible en el mundo para el sector de energías renovables en el marco de la tendencia global hacia las finanzas sostenibles”, considera la CADER en el informe.

Partiendo del norte de la descarbonización planteada por la agenda internacional y en la antesala de la COP26 que tendrá lugar en Glasgow, otro de los elementos que se destaca en el estudio es que “los activos hundidos, o abandonados, representan un riesgo sistémico para la estabilidad financiera mundial. En este sentido, la IEA advierte que, para alcanzar la neutralidad de carbono en 2050, la inversión global en combustibles fósiles debería restringirse, exclusivamente, a mantener la producción de los yacimientos de petróleo y gas natural existentes”.

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En esta misma línea, lo que se plantea como propuesta es la estipulación de un régimen de promoción del biometano mediante cuotas de consumo y esquemas de fijación de precios, además de incentivos fiscales a la producción y las ventas.

“Nosotros siempre fuimos pioneros en muchas cosas y nos fuimos quedando, pero siempre tenemos la oportunidad de reinventarnos y el gran desafío que tenemos es volver a poner a las energías renovables como política de Estado”, sostuvo Alfonsín.  

Con la Ley 26.190 como marco jurídico fundamental que funcionó como punto de partida, el crecimiento de las renovables en Argentina es relativo, señaló él. “A partir de ese hito hasta la actualidad pasamos de tener en el 2015, aproximadamente, el 1% de la matriz energética procedente de fuentes renovables hasta un 12%, hoy. Tenemos 4.800 MW de energía renovable instalada en distintas tecnologías y para llegar a los objetivos planteados en el informe, necesitamos muchos mega watts más”.

En el estudio de la situación que experimentan otros países, el informe hace foco en la comparación Brasil y Chile. Respecto a esto, Alfonsín dijo que “históricamente, Brasil tuvo cinco veces la matriz equivalente a la Argentina. Ellos están en 190.000 MW instalados en total, mientras que nosotros estamos en 42.00 MW. Por otro lado, nosotros teníamos una relación de tres a uno con Chile, pero Chile ya acortó esa distancia y ahora es de dos a uno, con la gran diferencia de que Chile hoy tiene más del doble de energía renovable instalada que Argentina y con muchos proyectos aprobados y creciendo”.