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¿Es posible exportar gas a Brasil a través de Bolivia?

El debate llegó a la industria, donde muchos proponen revertir el Gasoducto Norte para aprovechar la infraestructura ya construida. Los problemas técnicos de la iniciativa.
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Un nuevo debate se instaló con fuerza en la industria energética. Frente a la inminente renegociación del acuerdo con Bolivia que se encamina a un envío de gas todavía menor que el estipulado en la última adenda, algunos actores ya están pensando en prescindir del fluido boliviano y revertir el sentido del Gasoducto Norte para exportar a Brasil con la infraestructura existente.

El reciente salto en la producción hidrocarburífera refuerza esta idea al ratificar el potencial de Vaca Muerta cuando se ofrecen estímulos adecuados y un sendero de contractualización estable como lo hizo el Plan Gas.

Como suele suceder, ante cada sendero alcista de la formación neuquina, los jugadores del sector comienzan a pensar en grande y buscan nuevos mercados donde colocar el recurso. En ese sentido, la escasa capacidad de transporte disponible aparece como la principal limitante y, dada la conocida restricción presupuestaria argentina para construir nuevos gasoductos, la originalidad sale a la luz.

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Construido hace 50 años, el Gasoducto Norte fue una de las obras energéticas más importantes de todo el hemisferio occidental para la época. Con 1740 km de extensión, fue pensado para transportar el gas salteño hasta Buenos Aires.

A lo largo de las décadas, la cuenca del noroeste fue perdiendo importancia y aun así el caño fue incrementando su capacidad hasta los 28 millones de metros cúbicos diarios actuales ya que comenzó a abastecerse del gas boliviano.

El problema es que el país vecino ahora se encuentra con serios problemas de producción y presenta una curva de declino de alrededor de 3 millones m3/d por año. De acuerdo a la última adenda que tendrá vigencia por todo el 2021, los envíos invernales llegan a un pico de 14 Mm3/d y bajan a 8 Mm3/d para fines de año. Se trata de una merma del 30% en relación a años recientes y del 50% comparado con la capacidad máxima de transporte.

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Si bien todavía no se conocen los volúmenes a acordar hasta 2026 cuando finalice el contrato, está claro que seguirán un rumbo decreciente. De ahí la propuesta de utilizar el caño para abastecer a las ciudades y pueblos del NOA con gas neuquino.  

“Revertir un gasoducto tiene un costo mínimo. En realidad, los gasoductos son prácticamente bidireccionales. Hay gasoductos como el que va de Rosario a Buenos Aires que cambia el sentido del flujo de verano a invierno. Para llevar el gas neuquino hacia Tucumán, habría hay que ampliar los gasoductos de Neuquén y hacer un gasoducto nuevo hasta el norte de Córdoba, un tramo relativamente corto y muy económico que se puede hacer en menos de un año”, explica a EOL el presidente del CEARE, Raúl Bertero.

Consultados por este medio, fuentes allegadas a TGN, la operadora del gasoducto, confirmaron que la obra está en carpeta, que ha sido conversada con el Gobierno y que el objetivo final no solamente es abastecer al NOA con gas local, sino exportar a Brasil vía Bolivia.

Como indicó Bertero, para ello sería necesario un conjunto de loops en el gasoducto Centro-Oeste que sale de la cuenca neuquina y un nuevo tramo hasta la planta compresora de Tío Pujio en Córdoba para conectar con la vía troncal que se dirige a Bolivia. Una obra que el propio Director Comercial de TGN, Guillermo Cánovas, calculó en 1.400 millones de dólares en una entrevista con Econojournal.

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Sin embargo, el camino hacia Brasil resultaría muchísimo más extenso que la alternativa desde Uruguaiana hasta Porto Alegre que está en estudio desde que la presentó el ex secretario Sergio Lanziani.

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“Tendrías que pagar un doble peaje a Bolivia y a Brasil por el uso de esos gasoductos. Sería mucho más rentable la vía por Uruguaiana”, sostiene el consultor energético e ingeniero industrial, Cristian Alonso Sisini. “El cruce del Paraná ya está hecho y con compresión adicional se puede exportar mucho”, coincide Bertero.

Pero a su vez, Alonso Sisini asegura que antes de cualquier tipo de exportación a Brasil, primero habría que satisfacer necesidades actuales ligadas a elementos importados mucho más caros como el gasoil o productos petroquímicos como fertilizantes.

“Satisfechas las necesidades actuales de gas importado, el primer destino, y altamente redituable, no sería la exportación a Brasil, sino el reemplazo de gasoil importado por GNL local. Luego de esto habría que ver si no hay saldos de producción como para instalar localmente una planta para la producción de muchos derivados de la petroquímica del gas, como fertilizantes o lubricantes sintéticos, que cada vez son más requeridos y que en ambos casos hoy Argentina también importa. Si después de reemplazar todo el gasoil importado, y buscar reemplazar otros productos, realmente en forma estructural nos sobrara gas como para exportar, hay que privilegiar las conexiones que nos faciliten primero una menor tarifa de peaje y obviamente un precio mejor para nuestro gas”, agrega a este medio.