Inicio Internacionales El plan que sostiene el “renacimiento” de la industria nuclear francesa

El plan que sostiene el “renacimiento” de la industria nuclear francesa

El Senado francés comenzó a debatir la instalación de 14 pequeños reactores hasta 2040. Se estima un presupuesto de 60.000 millones de euros al año.

No es ninguna novedad que Francia es el país con mayor dependencia de la energía nuclear en su matriz de generación de electricidad, pero en los próximos meses y años su vínculo, casi umbilical con la energía proveniente de tecnología nuclear, será aún mayor.

Al menos es lo que se deduce de los últimos pasos dados por el gobierno del presidente Emmanuel Macron, en relación a la proyectada construcción de nuevas centrales atómicas en ese país.

El pasado martes el Senado francés comenzó la discusión de un proyecto de ley destinado a acelerar la construcción de varias centrales nucleares de acá a 2040. La iniciativa, impulsada por el gobierno, se espera que avance con su aprobación en la sesión del 24 de enero.

El gobierno ya trabaja en un programa de construcción de 14 pequeños reactores modulares (SMR). El proyecto de ley busca “ahorrar tiempo” de construcción -hasta 56 meses o casi cinco años- a partir de la simplificación de los procedimientos administrativos para la construcción, que será en los sitios adyacentes a los que actualmente ya hay plantas nucleares.

Esto se da en un contexto de disparada de los precios internacionales de la energía (petróleo, gas natural, GNL, electricidad), como derivación de la guerra en Ucrania y las sanciones a Rusia.

Más allá de la iniciativa gubernamental de desarrollar una política nuclear “ambiciosa y durable”, como eslabón fundamental para lograr la neutralidad de carbono de aquí a 2050, hay que aclarar, además, que la iniciativa cuenta con fuerte apoyo de la ciudadanía.

En 2019 sólo el 34% de los franceses tenían una percepción positiva del programa nuclear francés, un guarismo que subió al 51% dos años después, mientras que un reciente estudio reveló que lograría el apoyo del 60% de la población.

Larga tradición

La relación de Francia con la energía nuclear es de larga data, desde la década del ‘50 en plena Guerra Fría, pero mucho más desde que el presidente Charles De Gaulle (1959-1969) impulsó fuertemente el desarrollo de la energía nuclear, para lograr la autonomía energética pero también mantener una posición de independencia estratégica entre los dos bloques dominantes en la época, liderados por Estados Unidos y la Unión Soviética.

Los tiempos del líder de la resistencia en Palacio del Elíseo ya son historia, pero no la simbiosis de los franceses con la energía nuclear. Hoy hay en funcionamiento 56 centrales nucleares en el país, la mayor cantidad en cualquier país del mundo, que generan el 70% de toda la energía eléctrica que se consume en Francia.

El ambicioso proyecto del presidente Macron busca construir 14 centrales en menos de 20 años y está avanzando en el plano ejecutivo y legislativo, para darle también un marco legal.

La crisis energética europea hoy tiene origen en las consecuencias derivadas de las sanciones a Rusia por la invasión a Ucrania, pero entre los países que están siendo más afectados por el corte del gas ruso, por cierto, no se encuentra Francia, en gran medida por su política nuclear de décadas anteriores.

Los planes estratégicos en energía de Macron son muy ambiciosos. Ya en febrero de 2022, incluso antes de la invasión rusa a Ucrania, en un encuentro en la ciudad de Belfort, Emmanuel Macron anunció el proyecto de construir seis nuevas centrales nucleares hasta 2035 y otras ocho hasta 2040.

De acuerdo a la información oficial, los próximos dos SMR deberían instalarse en Penly (Seine-Maritime), a los que seguirán otros dos en Gravelines (Norte), según los planes de EDF. “El objetivo del primer hormigonado, que es muy ambicioso, es a finales del quinquenio, por tanto 2027 […] más bien a finales de 2027”, precisó Agnès Pannier-Runacher, ministra de Transición Energética, y puesta en marcha prevista para “2035-37”.

En algún punto, esto va a contramano del resto de Europa, en la que la puesta en funcionamiento de reactores está virtualmente estancada. Pero la falta de gas natural por las sanciones a Rusia, desempolvaron los programas nucleares y modificaron los planes de cierre de centrales a carbón, como en el caso de Alemania. Mientras tanto Francia busca curarse en salud, haciendo lo que viene haciendo hace más de medio siglo.