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Efecto piquetes: las etapas de fractura en Vaca Muerta se desplomaron un 70% en abril

La merma en las punciones fue de más 500 etapas respecto a marzo. Registros que dimensionan el golpe que sufrió una actividad que comenzaba a dar indicios de recuperación.
Vaca Muerta

Con una baja notoria en las etapas de fractura en el último mes, la industria da a conocer los primeros números que evidencian el deterioro generado tras una parálisis de tres semanas, que cortó con la línea en alza del primer trimestre en Vaca Muerta.

Según el informe mensual de Luciano Fucello, county manager de la consultora NCS Multistage, las etapas de fractura realizadas en la formación insignia cayeron a 239, después de haber alcanzado las 773 punciones en marzo.

El contraste que resulta de más de veinte días de cortes en los accesos a los yacimientos resuena aún más al ver el comienzo de año que había tenido la industria no sólo en materia de fracturas sino de producción en general. De enero a marzo, los avances se hicieron consecutivos y, si tomamos el caso comparativo de febrero –último mes antes del inicio de la pandemia–, el 2021 registró un crecimiento del 70% en las fracturas respecto al mismo mes del año pasado.

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Esto, a su vez, repercutió también en niveles de producción que venían superando niveles prepandémicos y que hicieron que el primer bimestre del 2021 mostrase un incremento del 10,8% en la producción de Vaca Muerta.

Es que, hasta hace no mucho tiempo, el aire que se respiraba en el sector era otro. Enero llegó a ser un mes récord histórico para la producción petrolera de Neuquén gracias al rendimiento de Vaca Muerta: récord de producción de la cuenca neuquina en su historia, con un volumen de 172.865 barriles por día.

Etapas de fractura en Vaca Muerta (abril).

El freno que vivió la formación más productiva del país significa un obstáculo a la aspiración de que una relativa reactivación pudiera sostenerse en el tiempo. De alguna manera, es un barajar y dar de nuevo, que siembra incertidumbre y preocupación particularmente respecto al suministro de gas en los próximos meses.

“Hay que importar GNL a precios muchos más altos y en dólares al exterior. La escasez crea un escenario en el que alguien tenga que decidir a quién se le corta y a quien no. El gas escasea en las comercializadoras, suben los precios del gas que va a industrias y termina impactando en los precios al consumidor”, señala una fuente del sector a EOL.

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Si bien la Secretaría de Energía ya contemplaba la importación de GNL, frente a la imposibilidad por parte de las productoras de cumplir con lo pautado en el Plan Gas, la última semana se vio obligada a acelerar los procesos de compra. En consecuencia, tuvo que afrontar los costos más altos en los últimos tres años para el caso del buque regasificador de Bahía Blanca.

Al margen del desabastecimiento de insumos básicos que resulta de no poder acceder a los yacimientos, la imposibilidad de evacuar producción de refinerías o plantas de tratamiento derivó en el parate productivo y el cierre de algunos pozos.

Aunque a cuenta gotas, cinco empresas lograron realizar fracturas en los primeros días de abril. YPF fue la que más desarrolló y a ella la siguieron Tecpetrol, Pluspetrol, PAE y Shell. Cada una de ellas, por debajo de las etapas que venían registrando los meses anteriores.

La fuente consultada explica que “como se paran las operaciones, también se dilata la puesta en marcha de los pozos que se estaban terminando, en un mes crucial para la llegada del frío”. Y a esto añade que “los pozos son más productivos en su etapa inicial, así que no solo se para la producción, sino que la mejor producción de esos pozos”.

Pero más allá de las cuestiones operativas, uno de los efectos que más preocupa en el mercado es la pérdida de confianza, lo que puede afectar notablemente el ingreso de futuras inversiones. “El hecho de no haber resuelto el conflicto antes ha provocado no solo un problema operativo que va a tardar en solucionarse, sino que lo mas grave es que socava la confianza de los inversores. Nadie garantiza que no pueda volver a pasar y nadie se hace cargo de las pérdidas. Es lamentable que en un momento en que los precios de petróleo están en niveles interesantes tanto para operar como para exportar, no haya un comando unificado que evite estos confictos que deterioran a uno de los sectores mas importantes de la economía argentina”, señaló el analista de mercados Francisco Uriburu.