Inicio Electricidad Dioxitek podría tener una línea de combustible nuclear con uranio enriquecido

Dioxitek podría tener una línea de combustible nuclear con uranio enriquecido

Fuentes oficiales confirmaron a EOL que el gobierno está analizando esta opción para poder abastecer al Carem y a la futura central china desde la planta que se está construyendo en Formosa.
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El gobierno comenzó a analizar la posibilidad de agregar una línea de combustible nuclear con uranio enriquecido a la planta que se está construyendo en la provincia de Formosa, según confirmaron fuentes oficiales a EOL.

 “Se está hablando que Dioxitek también fabrique dióxido de uranio, pero con uranio enriquecido”, señaló una fuente de cargo gerencial de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), mientras que desde Dioxitek reconocieron a este medio que “lo tenemos como idea y lo hemos hablado con las autoridades”.

“En la NPU de Formosa hay lugar porque estaba pensada para 2 líneas y la obra civil se hizo de acuerdo a ese plan. Entonces sería muy interesante hacer una segunda línea con uranio enriquecido. Falta cerrarlo con la CNEA y con NASA, pero lo venimos hablando en las mesas nucleares que hacemos mensualmente”, agregaron.

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Se trataría de un nuevo hito para el polo científico-nuclear argentino que, de esta forma, estaría en condiciones de abastecer tanto al reactor Carem como a la futura central china con la que todavía se están ultimando detalles.

La gran ventaja es que se ganaría muchísima independencia tecnológica, lo que, además de significar una sustitución de importaciones que ahorraría divisas, representa un paso clave para poder salir a exportar reactores como el Carem a otras partes del mundo.

Como explicó EOL, en el sector consideran que el país ya está capacitado para salir a vender reactores a otros países, pero el hecho de no poder proveerle el combustible resultaba un claro limitante que hacía menos atractivo el proyecto para eventuales compradores.

Es que, hasta ahora, tanto la actual fábrica de combustible nuclear de Córdoba como la que se proyecta en Formosa, estaban programadas para abastecer a reactores de uranio natural como tienen las tres centrales argentinas en funcionamiento: Embalse, Atucha I y Atucha II.

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Em cambio, el Carem y la eventual central china PWR de tecnología Hualong utilizarían combustible con uranio enriquecido que, de no construirse esta nueva línea en Formosa, habría que salir a importar y muchas veces no se consigue. “Sería lo ideal porque eso te transforma en un productor autosuficiente”, dicen en CNEA.

¿Argentina puede enriquecer uranio?

Si bien nuestro país está dentro del selecto grupo de países capaces de enriquecer uranio gracias al proyecto Pilcaniyeu, se trata de una planta de demostración con una escala apenas superior que de laboratorio que bajo ningún punto de vista puede abastecer a la NPU de Formosa para darle combustible a los dos reactores mencionados.

“El método que se usa en Pilca no es el más adecuado. Es muy antiguo y muy costoso energéticamente. Es una planta que Argentina mantiene para poder decir que tiene una actividad de enriquecimiento y así tener voz y voto en decisiones geopolíticas del sector nuclear”, explican expertos a este medio.

Por lo tanto, el uranio enriquecido que se trataría en Formosa para fabricar dióxido de uranio habría que comprarlo en el exterior, lo que no quita relevancia al avance en esta posible línea.

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No obstante, también existen proyectos desde hace varios años para modernizar Pilcaniyeu y enriquecer uranio a partir de métodos más eficientes y a mayor escala. Uno de ellos es la ultra centrifugación, mediante el cual, el uranio más denso (U238) queda en las paredes de la centrífuga y el menos denso (U235) en el centro.

Es el sistema que más se usa actualmente en el mundo y es el proyecto más firme que impulsa la CNEA. A fines del gobierno de Cristina Kirchner comenzaron las primeras inversiones que posteriormente se paralizaron y, por el momento, no se esta hablando de volverlo a reactivar en el corto plazo.

“El tema de la ultra centrifugación es el impedimento es económico. Habría que hacer una inversión muy grande. Para poder hacer una planta industrial de pequeña a mediana, el número más chico son 500 millones de dólares”, indican a EOL desde la CNEA.

La otra posibilidad está todavía más atrasada y es el enriquecimiento de separación isotópica por láser, un método sumamente novedoso a nivel internacional. Consiste en expulsar el hexafluoruro de uranio (UF6) mezclado con gas argón a velocidades supersónicas por una tobera. A estas velocidades, las moléculas de uranio y las de argón tienden a unirse en dímeros (partículas de dos moléculas) y, mediante el uso de láseres muy específicos, se puede lograr que el U235 no quede asociado a ninguna molécula.