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La sustentabilidad llegó al Delta: las Ecolanchas buscan reemplazar a las históricas colectivas

Las tradicionales a diesel no sólo conllevan una tecnología muy antigua e insegura, sino que cada una contamina lo equivalente a 130 automóviles. 
Ecolancha en el Delta
Proyecto Ecolancha.

Está claro que el desarrollo de la movilidad limpia y sustentable es uno de los grandes desafíos del mundo. Desde hace varios años que en nuestro país el debate sobre la electrificación del transporte abarca a los autos particulares, motos y hasta bicicletas, pero todavía no había interpelado a la comunidad naviera. Ahora le tocó el momento a las famosas lanchas colectivas de pasajeros que frecuentemente circulan por nuestros ríos y son responsables de un alto grado de la contaminación. 

Las lanchas convencionales no sólo son una tecnología muy antigua e insegura, sino que cada una contamina lo equivalente a 130 automóviles. Además, generan contaminación sonora (su nivel en cabina de pasajeros es superior a los 95 dBA), son responsables de la erosión de las costas y utilizan combustibles no renovables. Por otra parte, tienen altos costos de mantenimiento, ineficiencia operacional y gastos elevados en combustibles, lo que genera importantes dificultades económicas para las empresas operadoras. 

Esto marca la imperiosa necesidad de modernización del transporte fluvial para buscar un modelo más sostenible, eficiente, seguro, rentable y con un nivel sonoro aceptable. Algunos países nórdicos ya están muy avanzados en el tema como es el caso del Yara Birkeland en Noruega, un buque eléctrico y autónomo con capacidad para transportar 120 contenedores de más de 80 metros de largo, que desde hace ya unos meses se lo ve navegando en esas costas. 

En otros lugares del mundo, el avance en la legislación del transporte fluvial obliga a la utilización de motores eléctricos para cruceros que pretendan navegar por determinados puertos o lugares turísticos a fin de reducir el impacto ambiental. En el caso del Reino Unido, por ejemplo, se estableció que a partir del 2025 no se podrán fabricar barcos que no tengan al menos propulsión híbrida. 

Con respecto a Argentina, el gran desafío se concentra en las lanchas colectivas que circulan por nuestros ríos y mares. El ingeniero naval Nicolás Fothy, fundador y CEO de Naval Electric, empresa pionera en nuestro país, desarrolla el tema desde hace aproximadamente tres años. Junto con un grupo de ingenieros y desarrolladores argentinos, trabajaron en un prototipo para la Ecolancha, una versión moderna con estilo vintage de las famosas “colectivas” que trasladan anualmente a más de un millón y medio de personas por el Delta.

La Ecolancha será construida con materiales y conceptos modernos y motores eléctricos con almacenamiento de baterías de litio, produciendo ahorros notables y un gran avance en el cuidado del ambiente en una zona considerada una verdadera reserva ambiental del mundo.

Tecnología

La Ecolancha propone una propulsión 100% eléctrica, es decir que cuente con un motor eléctrico y 6 baterías de litio de 40 kWh (total 240 kWh), basado en una tecnología alemana denominada Torqeedo. Las baterías pueden ser cargadas con energías renovables desde el muelle o amarra, mediante paneles solares conectados a una tensión de 220 V. 

Los motores Torqeedo fueron creados en el año 2005 por Christoph Ballin, quien, motivado por reemplazar la propulsión de combustibles fósiles en los lagos de Alemania, logró en pocos años ser el líder en propulsión eléctrica en el agua, con distribución en más de 50 países y 70.000 motores vendidos. Estos motores, que van desde los 1 a 160 HP, pueden ser aplicables para cualquier tipo de embarcación (kayak, semirigido, veleros, lanchas, cruceros y embarcaciones de trabajo), y cuentan por un lado con BMS (battery management system) que protege a las baterías Torqeedo frente a las sobrecargas, cortocircuitos o subidas de tensión, como también con GPS y computadora a bordo con el detalle de carga de baterías, velocidad y autonomía restante. A su vez, los motores Torqeedo tienen una función extraordinaria que es la posibilidad de hidrogeneración, es decir, que cuando se navega a vela se mantiene la función de hidrogeneración y el motor funciona como generador de energía (o dinamo) y carga las baterías.

Entre las ventajas de estos sistemas se destaca la posibilidad de utilizar distintas energías renovables para su funcionamiento, que son silenciosas, no generan gases de combustión ni olores dentro de la embarcación, no generan vibraciones, son más livianas, conllevan un bajo mantenimiento, no contaminan ni el aire ni el agua, y eliminan el costo del combustible.

Sin embargo, las actuales limitaciones de este sistema están en su autonomía, ya que todavía no es equiparable con la de los motores a explosión a pesar de que la brecha es cada vez menor. La carga de las baterías también aparece como otro obstáculo dado que existen pocos puntos de recarga en nuestros ríos. 

Estado actual y proyecciones

El plan piloto de la Ecolancha consistió en la construcción de un prototipo con una capacidad de 60 pasajeros y un valor de medio millón de dólares. Contó con la colaboración y auditoría del Instituto Tecnológico de Buenos Aires (ITBA), donde se hicieron prácticas laborales en el astillero, pruebas de navegación y verificación de contaminación. 

“El objetivo es reemplazar las 60 embarcaciones antiguas de pasajeros que recorren actualmente el Delta, que se abastecen de combustibles fósiles, altamente contaminantes, costosas, obsoletas, inseguras, entre otras características, por aquellas con propulsión 100% eléctrica, sin emitir gases a la atmósfera, silenciosas, más económicas y seguras”, sostiene el Ingeniero Nicolás Futhy. A su vez, esta propuesta crearía alrededor de 90 puestos de trabajo y generaría activos en desarrollo de tecnología de baterías, cuya materia prima, el litio, abunda en nuestra región. Por otro lado, en el 2018 se llevó adelante un proyecto en los talleres de Tenaris, empresa metalúrgica del grupo Techint, donde se construyó una lancha eléctrica solar en la Localidad de Campana, Provincia de Buenos Aires. La lancha solar tiene una capacidad de hasta 15 pasajeros, motor equivalente a 30 HP, se impulsa con energía renovable, y fue donada a la ONG “Isleños Unidos II”, quienes actualmente la operan, recorriendo diariamente unos 18 km desde el Canal Alem hasta el Río Carabelas.

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Lancha eléctrica, motor Torqeedo. Fuente: Nicolás Fothy, Naval Electric.

A su vez, Nicolás comenta que actualmente existen diversos proyectos de embarcaciones para uso privado, como también otros en proceso de desarrollo, como es el caso de una lancha de turismo ecológico para los Esteros del Iberá. Sin embargo, remarca que el gran cambio estaría en las lanchas colectivas. 

Naval Electric realizó diversas pruebas con veleros con propulsión auxiliar eléctrica, tal como comenta el diseñador de barcos Pablo Mastracchio en Artilleros del Sur: “En las pruebas logramos el mismo desempeño que un motor Diésel de mayor potencial, excelente reacción para maniobrar en lugares pequeños y en reversa. El cambio de dirección es suave, sin sistemas mecánicos ruidosos. Nos ha sorprendido la velocidad con la que se instala, sin vibraciones ni ruido, sin tubos, caños, enfriadores, mangueras y sin olor a gasoil. Todo esto usando una energía limpia.”

Si bien la inversión inicial de las lanchas eléctricas puede ser tres veces superior que las diésel, se pueden amortizar en cinco años y resultan mucho más económicas al considerar los 20 años de vida útil promedio. Para tener una idea, el consumo anual de gasoil de una lancha convencional ronda aproximadamente los 50.000 dólares, mientras que el consumo eléctrico de las eléctricas es de apenas el 10% de ese valor. Algo similar sucede con los costos de mantenimiento, que alcanzan los 5.000 dólares anuales en el caso de las eléctricas contra unos 20.000 dólares en las diesel. Estos ahorros no solo aseguran la sostenibilidad del sistema, sino además permiten a las empresas de transporte ofrecer un servicio seguro, limpio y más agradable.

Proyecto Ecolancha. Fuente: Nicolás Fothy