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Cuenca Noroeste: el ocaso de un área pionera que quiere revitalizar su actividad

Mientras muchos sugieren revertir el Gasoducto Norte ante el declino de la producción de Bolivia, las provincias del NOA confían en un reimpulso de la actividad con la ley de promoción que prepara el Gobierno Nacional.
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Flavia Royón, secretaria de Minería y Energía de Salta.

Si pudiera hablar, probablemente refrescaría la memoria de unos cuantos y recordaría que todas las luces que hoy acapara Vaca Muerta a nivel local global no siempre estuvieron posadas allí. Con un apogeo apuntalado por YPF previo a su privatización en 1992 y un camino recorrido de más de 50 años de actividad que tuvo como resultado un aprendizaje y una infraestructura notorios, la Cuenca Noroeste hoy atraviesa un presente en el que podría rotular a su actividad gasífera como residual o marginal, si se la compara con los números de la Cuenca Neuquina y la Cuenca Austral.

“La Cuenca Noroeste tiene una historia muy importante, dado que el primer rastro de petróleo del que se hace mención en nuestras tierras es de Jujuy, y tiene una historia de exploración y producción que llega hasta nuestros días”, dice la geóloga Silvia Barredo. Desde el punto de vista geológico, explica que “es una cuenca complicada, con estructuras complejas, muchas de ellas profundas, y su ubicación es difícil. Muchas veces, llegar hasta el subsuelo implica meterse en zonas sensibles desde lo ambiental, ya que pueden ser áreas protegidas”.

Se trata de una cuenca fundamental e históricamente gasífera que, en materia de producción, vivió sus mejores años durante la década del 80. Hoy, en franco declino, tiene un rol nimio en la producción gasífera a nivel país. De los últimos veinte años, el 2008 marcó el mejor registro productivo con 8.431.648 m3 de gas. De ahí en adelante, sólo se sucedieron caídas anuales hasta el día de hoy. En 2019 para no tomar como parámetro el 2020 a propósito de la pandemia–, la cifra disminuyó a 1.842.762 m3, es decir, una producción casi siete veces inferior a la que tenía once años atrás.

En lo que va de 2021, la Cuenca Noroeste lleva producidos 523.085 m3, mientras que la cuenca neuquina y la austral alcanzan los 8.283.490 m3 y 3.657.275 m3, respectivamente. Su caída con los años y su realidad actual radica, según Gerardo Rabinovich, vicepresidente segundo del Instituto Mosconi, en que hay una ausencia de actividad que responde, en definitiva, a la carencia de atractivos económicos. Yacimientos otrora estrella, como Ramos, Acambuco y Aguaragüe, están en declino y hoy las posibilidades pasarían por realizar nuevas exploraciones, que por tiempo y costos no logran generar el atractivo necesario para la inversión del privado. Según el Instituto Mosconi, las reservas comprobadas en la Cuenca Noroeste bajaron 58 % en los últimos 10 años.

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“El problema es que la empresa que descubrió yacimientos en la zona fue YPF y, al momento de su privatización, se desprendió de todos los activos que tenía en el NOA. No los consideró estratégicos. Y las demás compañías nacionales no tienen la espalda para encarar campañas exploratorias de alto riesgo, y a las multinacionales no les interesa. Si no hay un incentivo demasiado atractivo, la cuenca del NOA va a seguir declinando”, señala Rabinovich.

Lo que está faltando es actividad exploratoria, coinciden Barredo y Rabinovich. “Tiene mucho que ver – agrega el directivo del Mosconi– con precios y perspectivas de largo plazo, y las compañías petroleras se han concentrado en todo lo que es Cuenca Neuquina, por lo que quedó completamente descuidada”. En los últimos 20 años, las compañías con un mayor peso en la cuenca son Pan American Energy, Tecpetrol y Pluspetrol. Del 2008 en adelante, PAE lidera la producción y absorbe cerca de la mitad de la producción. Detrás de ella, se fueron repartiendo la segunda ubicación las otras dos firmas, según el año.

En los últimos días, en el marco de la renegociación del acuerdo con Bolivia, dentro del sector surgió la versión de que se estudia la posibilidad de utilizar el Gasoducto Norte para exportar el gas de Vaca Muerta a Brasil. Frente a esta posibilidad, emerge la pregunta de si no es más conveniente estimular la actividad en la Cuenca Noroeste – teniendo en cuenta que la industria ya posee una infraestructura dada y un conocimiento del recurso allí– para eventualmente pensar en un escenario de exportación a Brasil con menores costos de transporte. 

A esa inquietud, Barredo entiende que “es cierto que transportar el gas hasta Bolivia requiere ciertas estrategias, pero que se pueden resolver en un tiempo inmediato, a un costo que puede parecer elevado, pero no lo es. Porque hasta que vos pongas a punto la otra cuenca, con el nivel de incertidumbre geológico que tiene, para llegar a niveles de producción y exportación, es mucho más seguro en la ecuación económica focalizarse en lo que ya tenés”. Eso que ya tiene la industria es el shale de Vaca Muerta y el que, el gobernador neuquino Omar Gutiérrez, insiste, semana a semana, que necesita de la ley de incentivo a la inversión para dar el salto a la exportación en un volumen considerable de petróleo y gas.  

No obstante, Barredo señala que, por más que la Cuenca Noroeste hoy no resulte la primera opción económicamente viable ni mucho menos, desde el punto de vista estratégico, “es cierto que no tenemos que descuidar la exploración, pero eso requiere invertir dinero con muchísimas chances de pérdida, en el sentido de no llegar a algo económicamente rentable. Ahí está el punto que tenemos que discutir”.

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En esta misma línea, amplía: “hay maneras de seguir estimulando los estudios sobre lo que ya está hecho en la cuenca, que es mucho y muy bueno, sin embargo requiere mucho más esfuerzo exploratorio, en términos de tiempo y recurso económico”.

Ante la consulta de si tiene asidero la posibilidad de pensar un programa de subsidio focalizado en la exploración y producción de gas dentro de la Cuenca Noroeste –de modo de evitar el envío del gas de Vaca Muerta al NOA con una obra de infraestructura que implicaría un costo de 1.400 millones de dólares, según adelantó la operadora TGN–, Raúl Bertero, presidente del CEARE, dice que “la Cuenca Noroeste parece ser muy poco confiable por la tendencia a inundarse los yacimientos con agua. Yo haría los planes de incentivos con independencia de donde sale el gas. Los inversores verán cuál es la forma en que sus inversiones reciben un retorno mayor”.

Rabinovich, por otra parte, subraya los gobiernos provinciales ven que ahí hay un potencial e intentan atraer capitales, sin embargo la iniciativa de buscar inversores para desarrollar un área que ya viene de más de diez años de caída está lejos de ser una tarea sencilla. “Jujuy tiene un problema serio y es que, si hubiera algo, estaría en zona de parques nacionales, por lo que se le complica ambientalmente hacer operaciones ahí”. Y a estas dificultades se suman las propias del sector, ya que “están los compromisos de reducción de emisiones de CO2, los plazos se acortan y me parece que la hora para esa cuenca viene pasando”, dice.

Por parte de Salta, están a la espera de lo que plantee el Estado nacional con la Ley de Vaca Muerta. “Con este proyecto nuevo de ley, lo que estamos intentando articular con el gobierno nacional es tratar de tener un diferencial para las cuencas que son marginales, porque nuestra competencia directa es la producción de Bolivia, no la de Vaca Muerta”, dice Pablo Guantay, director general de Hidrocarburos de la provincia de Salta. Desde la provincia consideran que la Cuenca Noroeste aún tiene potencial para desarrollar, sin embargo cualquier plan o programa de estímulo para la realización de nuevas exploraciones aún están en una etapa muy incipiente.

“Tendrían que desarrollarse trabajos exploratorios dirigidos a estudiar el posible potencial no convencional de la formación Los Monos”, señala. Respecto a la posibilidad de, eventualmente exportar a Brasil producción de la cuenca dice que no lo ve viable “en el corto plazo con los niveles de producción actuales y sin un horizonte de reservas nuevo”.

De cualquier modo, Guantay insiste en las expectativas –por no decir dependencia– que tiene la provincia del movimiento que haga Nación al momento de la llegada de la nueva ley de estímulo a la producción: “considero importante el desarrollo de Vaca Muerta, pero también tiene que haber una atención diferencial a las cuencas que ya hicieron su aporte durante un gran tiempo con volúmenes más que importantes. La Cuenca Noroeste llegó a ser la segunda productora de gas a nivel país”.

En ese sentido, la secretaria de Minería y Energía provincial, Flavia Royón, visitó la semana pasada las instalaciones de la planta de tratamiento de gas Piquirenda que opera la empresa Pan American Energy con el objetivo de “escuchar a todos los actores de la actividad hidrocarburífera y para impulsar el fortalecimiento de la cuenca”.