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Críticas a la hoja de ruta para llegar a las cero emisiones de la Argentina

Si bien fue un hecho histórico que el gobierno Nacional publicara la hoja de ruta para llegar a la transición energética, varios ambientalistas tienen dudas fundamentales que los documentos no resuelven.

Después de más de un año de promesas, el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible anunció dos documentos fundamentales para llevar al país a la transición energética: el nuevo Plan Nacional de Adaptación y Mitigación al Cambio Climático (PNAyMCC) y la Estrategia de Desarrollo Resiliente con Bajas Emisiones a Largo Plazo (ELP). Fuera de cualquier aviso a prensa o medios oficiales, los documentos fueron presentados hace un mes, poco antes de que la comisión del Ministerio fuera a la Conferencia de las Partes en Sharm El-Sheij (COP 27). Supuestamente estos manuscritos comprenden la “hoja de ruta” que llevará a la Argentina a la emisión cero para 2050.

“La calidad ambiental no es solo un tema discursivo”, dijo el presidente, Alberto Fernández durante la presentación. A sus lados tenía a Cecilia Nicolini, ex asesora del presidente y hoy secretaria de Cambio Climático, Desarrollo Sustentable e Innovación, y al ministro de Ambiente, Juan Cabandié. Dentro del recinto no hubo más que miembros del Gabinete Nacional de Cambio Climático, conformado por altos mandos de diferentes sectores del ejecutivo.

Ante ellos, el presidente declaró: “No es un tema discursivo, sino que es un problema del presente y no del futuro. Es algo que existe y que todos los días nos castiga. Por lo tanto, tenemos que empezar a resolverlo ahora. Para vivir en un buen mundo, y terminar con la desigualdad, enfrentar el cambio climático es nuestro deber, es un imperativo moral y ético. Si no lo hacemos, seremos cómplices de la degradación del planeta”.

El PNAyMCC plantea alrededor de 250 medidas e instrumentos que el país pretende tomar hasta 2030 para responder a los impactos del cambio climático y reducir sus emisiones de GEI, que en la segunda declaración de contribución determinada Nacional de reducción de emisiones (NDC), la Argentina se comprometió a no exceder la emisión neta de 349 MtCO2eq para tal año.

El documento plantea seis líneas estratégicas a través de las que busca cumplir los objetivos de adaptación, mitigación y atender las pérdidas y daños derivadas del cambio climático. Estas líneas estratégicas son: conservación de la biodiversidad y bienes comunes, gestión sostenible de sistemas alimentarios y bosques, movilidad sostenible, territorios sostenibles y resilientes, transición energética, transición productiva. Según el plan, todo se integra bajo cuatro ejes transversales que moldean el modo en el que se pretende ejecutar: género y diversidades, gestión integral del riesgo, salud y transición laboral justa.

Por otro lado, se publicó la ELP, después de muchas tensiones con el sector energético y agropecuario. Esta estrategia pretende trazar un camino para llevar al carbono neutralidad para el 2050. Este documento esboza de manera más general cuáles son los pasos a seguir para llegar al objetivo al que el país se comprometió ante la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático.

Según anunciaron las autoridades este fue un esfuerzo descomunal que incluyó el trabajo de más de 8600 personas. La organización FARN destacó algunos de los puntos fundamentales en el recambio productivo como la incorporación del fomento de prácticas agroecológicas dentro de la línea de acción de manejo integrado de agroecosistemas. Qué son nuevas propuestas técnicas para la producción agrícola en la que se busca reducir el uso de pesticidas, insecticidas, fertilizantes, y el fomento del monocultivo, práctica que, según expertos, es muy dañina para el suelo y el resto de los seres vivos. “Es la primera vez que un plan nacional vinculado al cambio climático reconoce la importancia de la agroecología, desde sus múltiples dimensiones, para la transformación y resiliencia de los agroecosistemas extensivos e intensivos en la Argentina”, afirmó Rocco Predassi, de aquella organización.

Sin embargo, también se encontraron algunas anomalías en la propuesta. “No resulta sorprendente que se vean reflejadas ciertas contradicciones entre los propósitos productivos y económicos de algunos sectores y las metas que se pretende alcanzar”, expresó Jazmín Rocco Predassi, co-coordinadora del área de Política Climática de FARN en un documento que la organización publicó hace unas semanas. Especialmente se refieren al proceso de gasificación que se plantea en el Plan. En el documento se plantea un “desarrollo de cuencas hidrocarburíferas, costa adentro y costa afuera” a través del cual “la Argentina buscará transformarse en un proveedor de gas natural a escala regional y global”.

En este punto, varias organizaciones se han cuestionado cómo este desarrollo va a fomentar las emisiones cero. Especialmente después de que varios países se unieron para desterrar al gas de sus proyectos nacionales. Sin embargo, parece ser que el gobierno Nacional aún ve una ventana de oportunidad para posicionarse internacionalmente, misma que no se cerrará tan fácil, especialmente por la guerra en Ucrania.

En el caso de la ELP la situación es aún más crítica. Desde 2019 que durante la Conferencia de las Partes había sugerido a los países a elaborar una estrategia a largo plazo. Y si bien la pandemia detuvo los esfuerzos de consolidarla durante el 2020, el año que siguió desembocó en el mismo resultado. Según se denunció en su momento, el borrador de la ELP había sido redactado en un proceso participativo en el que colaboraron organizaciones y miembros de la sociedad civil. Sin embargo, dos de las comisiones encargadas de aprobar (de agricultura y de energía), la detuvieron. “Esta primera Estrategia elaborada por Argentina en 2022, a diferencia de aquella que se estaba preparando el año anterior, no esboza una hoja de ruta concreta para alcanzar la neutralidad de emisiones, sino que habla de la necesidad de llevar adelante un proceso de planificación participativo para la formulación de la misma y las trayectorias viables para alcanzar sus metas”, denunció Catalina Gonda, co-coordinadora del área de Política Climática de FARN. Ella también comentó que no existían precisiones sobre cómo se cumplirían los objetivos planteados dentro del documento.