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Cómo sigue la estrategia del Gobierno para evitar una crisis energética durante el invierno

Tras los acuerdos con Chile, Bolivia y Brasil, el siguiente objetivo es conseguir la mayor cantidad de cargamentos de gasoil y GNL y mejorar la generación hidroeléctrica. El rol de la planificación del consumo industrial.

Con los últimos acuerdos energéticos regionales, el Gobierno logró un pequeño respiro que le permite partir de un piso más alto de abastecimiento de gas y electricidad a la hora de salir a licitar importaciones de buques de gasoil y GNL.

Sin embargo, la cuenta regresiva de cara al inverno se acelera y no deja margen alguno para relajarse, teniendo en cuenta que la oferta mundial no alcanzará para satisfacer la demanda de todos los países.

Cómo explicó EOL, la importancia de la adenda con Bolivia radica en garantizar los niveles de consumo de gas mínimos del noroeste argentino, que no tienen otra forma de proveerse de este fluido. Y si bien es cierto que la negociación apenas permitió mantener los mismos envíos que el año pasado y a un precio mucho mayor, el resto de las alternativas implicaban un gasto muy superior.

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En tanto, el viaje de Martín Guzmán a Brasil consiguió que el gigante sudamericano ceda parte de los volúmenes de gas que le correspondían de Bolivia, y que se comprometa a administrar un importante suministro eléctrico entre los meses de mayo y septiembre, lo que, en definitiva, también sustituye GNL importado.

Por su parte, con Chile se suscribió una Declaración Ministerial conjunta de integración energética, pero faltan ultimar detalles para definir el swap que habilite el envió de excedentes de GNL a través de la cordillera que posteriormente serían compensados con exportaciones argentinas desde Vaca Muerta.

Cumplido este paso, no debería demorarse la próxima licitación de cargamentos de GNL, aunque para saber el número final de barcos que necesitará el país a lo largo de toda la temporada invernal, la secretaría de Energía todavía está sacando números.

Como lógicamente la idea es tener que importar el mínimo necesario para evitar un desbalance abrupto de la balanza comercial -considerando los precios récord del gas licuado que llegan hasta los 45 dólares por millón de BTU-, el Gobierno apuesta a una fina sincronización con el sector manufacturero para racionalizar al máximo los consumos de la industria, aún a costa de sacrificar crecimiento económico. Los empresarios prefieren un esquema de autocontrol donde ellos mismos sean los que determinen los mejores momentos del día para paralizar sus máquinas.

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Paralelamente, así como Brasil goza de un mejor panorama energético producto de las fuertes lluvias que recibió a lo largo de los últimos meses, Argentina confía en que su parque hidroeléctrico incremente su performance en relación al año pasado, cuando se experimentaron bajas abruptas en términos de despacho por la histórica sequía del Paraná. En este caso, a su vez, las represas de punta de la cordillera tendrían la orden de dejar de turbinar en estos meses para almacenar toda el agua posible para abastecer los picos de demanda durante el invierno. La diferencia con el país vecino es que la hidroelectricidad en esas tierras representa más del 50% de su matriz energética cuando aquí apenas sobrepasa el 20%. Por lo tanto, incluso un crecimiento robusto no alcanzará para reducir sustancialmente las compras de GNL.

El último punto a considerar es el mercado de gasoil. Si se logra solucionar el faltante en el segmento de transporte de cargas y para la maquinaria agrícola, el Gobierno podría concentrarse en importar este derivado del petróleo para abastecer a las centrales termoeléctricas. Contrario a lo que sucede habitualmente, en estos momentos el gasoil cotiza a un valor bastante por debajo del GNL. Con lo cual, se convierte en una alternativa muy interesante.

En esa línea, el secretario Darío Martínez afirmó que “con las productoras de petróleo y las refinerías hemos trabajado para abastecer a pleno las destilerías del país, para que utilice toda su capacidad instalada, y lo estamos logrando. Con los productores de biocombustibles hemos acordado un sendero de precios para poder hacer funcionar sus plantas a full. Y se trabajó con el Banco Central para que la importación de combustibles líquidos necesarios para satisfacer demanda interna quedara excluida de una nueva reglamentación más restrictiva administrativamente, agilizándoles toda la operación”.

“Las empresas que refinan y comercializan informan que están acompañando con mayor producción, e importando lo necesario, para satisfacer esa demanda por los canales habituales minorista y mayorista. Todas están produciendo crecientemente, y la que tenía previsto su parada técnica anual, que se vio extendida unos días por razones técnicas, informó que compenso esa situación con importaciones incrementales, que puso a disposición del mercado”, agregó.