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Cómo sigue el camino de Vaca Muerta a Brasil tras la visita de Lula

El encuentro previo a la cumbre de la CELAC en Buenos Aires prevé una aceleración de acuerdos que permita exportar grandes cantidades de gas al país vecino en el mediano plazo.
Telam.

El mercado brasileño siempre fue visto por la industria energética como un objetivo clave para consolidar el desarrollo de Vaca Muerta. Es que, si bien el potencial de la formación neuquina permitiría abastecer la demanda de muchos otros países a largo plazo mediante la exportación de GNL, en el mediano plazo esta opción emerge como la más importante del mercado regional por gasoductos.

En ese sentido, la visita a Buenos Aires del nuevo presidente Luiz Inácio Lula Da Silva, allanó el camino para transitar ese rumbo y acelerar los acuerdos que permitan construir la infraestructura necesaria que de lugar a esta conexión.

“Contamos con la decisión del Gobierno de Brasil de buscar a través del Bndes financiamiento y mecanismos de financiamiento para aquellos insumos de empresas brasileñas que son parte de la obra del gasoducto. Tal vez el símbolo de eso es la posibilidad de acceder a la totalidad del financiamiento de los caños del segundo tramo del gasoducto”, afirmó el ministro de Economía, Sergio Massa.

El tigrense destacó que dicho crédito rondaría los 820 millones de dólares, con el cual se pasaría a licitar el segundo tramo del Gasoducto Néstor Kirchner en los próximos dos a tres meses.

Hasta ahora, la única conexión por gasoducto a Brasil es a la localidad fronteriza de Uruguayana, donde funciona una central termoeléctrica que consume hasta 2,5 millones de metros cúbicos diarios. Sin embargo, una vez que se termine el caño que unirá Vaca Muerta con San Jerónimo, se podría extender el ducto de Uruguayana unos 600 km hasta Porto Alegre y cubrir una demanda de unos 10 Mm3/d que podría triplicarse en caso de revertir el flujo del caño existente entre la capital de Río Grande do Sul con San Pablo. Lógicamente, la desventaja de esta alternativa es el monto de inversión para construir tantos kilómetros de gasoducto.

“Un buen ejemplo a imitar es el de Gasbol. El gasoducto de Bolivia a Brasil lo pagó Petrobras y se hizo cargo de cobrar un peaje muy caro. Es la solución más ecuánime, que ellos pongan la plata, se hagan cargo de toda la inversión y, como contrapartida, le podemos dar garantía jurídica en un tercer país para ofrecer mayor seguridad de que ese gas será inviolable”, afirmó a este medio el consultor energético Cristian Alonso Sisini.

El segundo camino del gas argentino podría ser a través de Bolivia, revirtiendo el sentido del Gasoducto Norte y aprovechando la infraestructura que ya conecta estos tres países. Se trataría de una obra mucho más sencilla y menos costosa, aunque incrementaría el costo de transporte y peajes al recorrer una mayor distancia.

Los expertos consultados por este medio manifestaron que el volumen a despachar por esta vía giraría en torno a los 20 Mm3/d, lo que podría representar unos 3.000 millones de dólares anuales.

Finalmente, una tercera vía complementaria que subrayan los analistas es llegar al país vecino por barco y abastecer de GNL a las numerosas plantas regasificadoras que se están montando en sus costas. Para eso, faltaría construir la tan mencionada planta de licuefacción de Bahía Blanca, pero se tendría la ventaja de una mayor competitividad logística.

“Siempre vas a tener mejor flete desde Argentina que el GNL de Qatar o Trinidad y Tobago para llegar a Brasil. Hay mercados que son naturalmente para el GNL y no para gas por gasoducto. Un ejemplo es la conversión de unidades de transporte y el otro son las localidades aisladas donde los caminos para hacer un gasoducto lo vuelven muy costoso. En esos dos mercados siempre vas a tener un nicho ideal para el GNL y además de abastecerlos, el GNL te permite hacer una reserva líquida y administrar tu escasez en invierno”, agrega Alonso Sisini.