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¿Cómo impactaría en Vaca Muerta un triunfo de Biden?

El candidato opositor está a un paso de acceder a la Casa Blanca. Sus planes energéticos y su influencia en el resto del mundo.

Entre todos los que posan su vista en el minuto a minuto de las elecciones presidenciales en los Estados Unidos, es probable que algunos de los que mayor atención pongan pertenezcan de algún modo al sector energético. Como explicó EOL, no es novedad la repercusión que tiene el más mínimo movimiento que haga Estados Unidos en materia no sólo estrictamente petrolífera, sino también energética en general. Como la economía más vigorosa del planeta, tiene la capacidad de marcar la dirección y el ritmo de ciertos fenómenos.

A más de 72 horas de que la elección finalizara, aún no hay un resultado certero. A medida que pasan las horas, el Partido Demócrata revierte los resultados iniciales que lo ubicaban como derrotado en estados como Georgia o Pensilvania. Mientras, actores de la industria y del mercado especulan con lo que pueda ocurrir, buscan anticiparse a los hechos y esperan agazapados a lo que sea que el escenario determine.

Impacto en el barril de crudo

El gobierno argentino observa con atención los vaivenes del precio del petróleo y estudia el modo en que puede repercutir en su potencial de producción y comercialización. Está claro que, durante el 2020, el precio del crudo no se caracterizó por sus valores altos; más bien todo lo contrario. La demanda en el rubro industrial y logístico disminuyó debido a la pandemia, así y todo, algunas voces del mercado entienden que sería injusto reducir ese fenómeno sólo a razones pandémicas. Entienden que hay una tendencia inexorable a nivel global marcada por la sobre oferta de petróleo en un mundo que acelera su transición energética.

El peso que ganan las renovables con el correr del tiempo es innegable. Las inquietudes y los matices aparecen cuando hay que pensar en plazos. La pregunta fundamental es si una caída inequívoca del valor del petróleo será más pronto que tarde, o al revés.

[¿Por qué subió el petróleo luego de las elecciones en Estados Unidos?]

El shale con el que cuenta la formación de Vaca Muerta –y el que también ha transformado a Estados Unidos en exportador de petróleo– obliga a pensar en los tiempos más cercanos. La Argentina sabe que, debido al rápido declino en la producción de este tipo de hidrocarburo, para sacar provecho a este recurso, evitar importaciones y, eventualmente, poder pensar en exportar, el tiempo es hoy.

En las últimas horas, con el avance de Biden en el conteo de votos, algunos analistas esperaban que la suba del precio del barril de crudo se viera pausada y cayera, sin embargo, esa tendencia aún no da indicios claros. Hay varias razones para creer que la producción de petróleo se vea mermada con la llegada de Joe Biden a la presidencia.

¿Green New Deal?

En varias oportunidades, el candidato demócrata se expresó en favor de acelerar la transición energética, de destinar suntuosos presupuestos al desarrollo de energías limpias y de eliminar la emisión de gases de efecto invernadero para el 2035. De cualquier modo, entre todos los asteriscos que recaen sobre la figura de Biden, la cuestión energética probablemente sea aquella en la que más advertencias se hacen.

El ala más progresista del Partido Demócrata entiende que, en esta agenda de trabajo, sus convicciones se quedan a mitad de camino y miran con ojos escépticos la velocidad con la que plantea el abandono de los combustibles fósiles.

Los demócratas siguen teniendo mayoría en la Cámara de Representantes, sin embargo estarían perdiendo poco menos de diez bancas. Entre el peso que sigue teniendo el Partido Republicano en el Senado y el vínculo de Biden con el establishment estadounidense, resulta difícil pensar en una puesta en práctica manifiesta del Green New Deal incentivado por la legisladora Alexandria Ocasio-Cortez.

[¿Qué papel juega la energía en la disputa Trump-Biden?]

Por el lado republicano, Trump se cansó de repetir los dichos Biden en contra del fracking, lo que el ex vicepresidente se vio obligado a desmentir. O, por lo menos, a mitigar esa postura. En lo concreto, lo que sí planteó Biden es frenar nuevas perforaciones en terrenos federales.

En definitiva, un Estados Unidos menos volcado a la producción petrolífera en los próximos años afectaría a su producción y, por ende, al haber menos petróleo su valor encarecería. Al menos ese en un posible escenario que, como se explicó anteriormente, no deja de actuar en paralelo con el desarrollo de las renovables. El quid de la cuestión parece estar en cómo se va a dar el real abandono de los combustibles fósiles en los años que vienen y en cómo este proceso va a afectar los precios de los mismos.

En tanto, una flexibilización en las sanciones impuestas a Irán -como proponen parte de los demócratas- actuaría en sentido contrario y al inundar el mercado del crudo de este gran exportador global, presionaría los precios a la baja.

De todos modos, ambos caminos disparan muchos interrogantes y no parecen tan factibles al afectar el liderazgo mundial de Washington. La disputa con China excede a Donald Trump y en estos momentos emerge como una realidad para toda la política estadounidense. Por lo tanto, el renunciar abruptamente a la principal ventaja competitiva respecto a Beijing -como son los menores costos energéticos que trajo la revolución del shale- parecería un camino suicida.