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¿Cómo es el modelo energético que propone Boric, el nuevo presidente de Chile?

El nuevo gobierno de izquierda buscará un cierre acelerado de las centrales a carbón en paralelo a un crecimiento de la renovables. Plantean un rol del Estado central en el desarrollo del litio y el hidrógeno.
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Desde este domingo, Chile comenzó a transitar hacia un nuevo modelo energético y productivo. El triunfo de Gabriel Boric en la segunda vuelta de las presidenciales abre zonas de incertidumbre que parecen despejarse en una plataforma de gobierno que incluye  descarbonización, la producción de hidrógeno verde y la creación de una empresa nacional de  litio como ejes centrales de un programa de en donde la idea una “transición energética justa” parece sostenerse en otro eje aún más general pero de impacto regional: la erradicación del extractivismo como idea productiva.

Uno de los ejes del plan de gobierno de la coalición Apruebo Dignidad es la descarbonización de la matriz energética chilena. El país cuenta en la actualidad con 28 centrales a base carbón, que generan el 22% de la energía y 26% de las emisiones totales de gases de efecto invernadero.

El objetivo del nuevo gobierno será “instalar 500 MW en sistemas de “autogeneración de energía renovable no convencional distribuida en forma descentralizada, residencial y comunitaria”. Buscan así duplicar la capacidad de la última central de carbón instalada en Quintero-Puchuncaví.

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Justamente en esta región, considerada zona de sacrificio y donde se produjeron intoxicaciones masivas por el alto grado de contaminación generado por las centrales, Gabriel Boric se comprometió al cierre definitivo. Fue durante una visita de campaña en agosto.

“Quiero que la comunidad de Quintero, Puchuncaví y Ventanas, y de todas las zonas de sacrificio del país, sepan que nosotros nos vamos a comprometer con un nuevo modelo de desarrollo. Avanzando también hacia transiciones justas para con las y los trabajadores, que hoy día trabajan en estas empresas y que tienen derecho a un trabajo digno, pero no a un trabajo que contamine y que le haga daño a la población”, dijo el entonces candidato a presidente.

La idea -plasmada en las 227 páginas del “Programa de Gobierno”- es eliminar el uso del carbón cuando finalice el mandato que se iniciará en marzo de 2022.  Sebastián Piñera había anunciado hace dos años un plan que preveía cerrar 18 centrales antes de 2025 y las restantes 10 para 2040. En cambio, el plan de Boric implica un cierre mucho más acelerado que podría beneficiar a la Argentina debido a la mayor necesidad de contar con gas natural para reemplazar la energía que ya no será generada por el carbón. Es que, si bien el nuevo gobierno quiere profundizar el sendero hacia las renovables, toda matriz necesita cierto porcentaje de energía “en firme”. Es decir, que no sea intermitente y que pueda actuar como back up. Una función que, considerando las características chilenas, sólo la puede cumplir el gas natural.

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Para lograr el objetivo de descarbonización, Boric prevé “incorporar sistemas de almacenamiento en distintas etapas desde la generación al consumo”. Para ello cuenta con una participación activa de los grandes actores de la demanda con políticas de incentivo al almacenamiento y generación de la energía.

También prevé la descentralización de la generación energética a través de compañías y cooperativas locales, en el marco de la puesta en marcha de políticas de desarrollo local que buscarán  “una transformación productiva verde que permita superar el extractivismo y avanzar hacia un nuevo modelo de desarrollo”.

Una de las medidas centrales para la transición energética es la que prevé una profundización de las políticas de  la Estrategia Nacional de Hidrógeno Verde. “El objetivo es agregar valor al recurso de manera descentralizada, para uso en industrias nacionales y posterior exportación. Queremos convertirnos en productores y exportadores de hidrógeno”.

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En relación al litio, el programa de la coalición triunfante anuncia una “nueva gobernanza de salares” donde participen “la industria, la academia y las comunidades”. Y destaca el rol del Estado en la promoción de la investigación y el desarrollo del sector, agregando valor a través de la creación de una “empresa nacional”.

En el plano estrictamente social, y apuntando a una política de resiliencia ante el cambio climático, la idea de Apruebo Dignidad incluye el objetivo es aislar térmicamente 400.000 viviendas en 100 comunas de todo el país.

“Queremos terminar con la desigualdad energética caminando hacia un nuevo modelo energético sostenible, descarbonizado, solidario, con foco en los hogares. En este nuevo modelo, el acceso y la calidad de la energía son un derecho, tanto en las viviendas existentes como en las que se construirán”, dice el programa.

También impulsarán la sanción de una ley marco de economía circular y gestión de residuos que, “al incorporar el enfoque de ciclo de vida, permita la generación de modelos de basura cero a escala municipal, la reducción de los desperdicios, (…) la  reutilización de aguas residuales,  la promoción de simbiosis industrial y la regulación de la obsolescencia programada”.

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