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Choke Management, la técnica para adaptar la producción de gas a la demanda

Permitiría regular los caudales para tener un mayor volumen durante el invierno cuando es más cotizado, aunque hay incertidumbre respecto a posibles riesgos a largo plazo.
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La obsesión de la industria petrolera por encontrar soluciones a los problemas que genera la típica estacionalidad de la demanda de gas en nuestro país, le está abriendo las puertas a una conocida técnica que se empieza a probar para incrementar los caudales de los pozos durante el invierno.

Se trata del Choke Management, un método que suele usarse para evitar un exceso de producción en los primeros meses de vida de los pozos -especialmente los no convencionales con su característico pico inicial- que pueda generar daños a futuro. “El choke es un estrangulador, una válvula que se pone en superficie. Al principio, los pozos de Vaca Muerta se los abría con un choke muy grande, lo que daba mucho caudal, pero luego se vio que producía daños”, explica a EOL el reservorista y consultor en petróleo, Pablo Subotovsky.

El problema era que semejante caudal arrastraba la arena inyectada de la fractura, quitando el insumo necesario para mantener abiertas las ranuras de la fractura con su consecuente efecto nocivo en la producción.

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“Por eso, en los últimos tiempos, se descubrió que conviene hacer lo que se llama Choke Management, que es ir abriendo el pozo de a poquito. No abrirlo muy fuerte de entrada sino abrirlo hasta alcanzar un determinado caudal. Cuando el pozo empieza a bajar su caudal, lo abrís un poquito más. Cuando cae de vuelta, lo volvés a abrir otro poco. Entonces, evitás ese pico grande de caudal”, agrega el especialista.

A medida que se fue ganando experiencia en el manejo de esta herramienta, empezaron a surgir ideas para hacer calzar el manejo de los caudales con la particular curva de demanda argentina, que en invierno exige volúmenes de gas que duplican a los de los meses más cálidos.

Eso coloca al país en una clara desventaja respecto a Estados Unidos -el otro gran productor mundial de shale gas-, que no sólo cuenta con un sofisticado sistema de almacenamiento subterráneo que logra amortiguar estas variables, sino que su elevado PBI industrial le hace tener un consumo menos cíclico y mucho más constante a lo largo del año. En Argentina, en cambio, los pocos proyectos de almacenamiento existentes están lejos de los núcleos de demanda de las grandes ciudades y el porcentaje de consumo residencial que es justamente el que más varía con las diferencias de temperatura, ocupa un lugar mucho mayor.

“Sirve para ajustar la producción en un momento de picos de demanda. Su función principal es controlar la presión y maximizar las reservas. Lo usamos en toda la industria, cada una con su estrategia”, comentaron a este medio fuentes del sector allegadas a una importante jugadora.

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En ese sentido, Marcelo Chimienti -de V&P Consultores- señala que “la idea es cubrir los picos invernales de gas y regular los caudales de producción en función de la demandada”, aunque advierte que “estos cambios en general pueden generar algún aspecto negativo en el pozo”.

Subotovsky coincide en ese aspecto y sostiene que, si bien la idea técnicamente “es válida”, “hay un riesgo asociado que amerita hacer pruebas piloto”. “Es algo muy reciente. En principio, uno diría que tengamos cuidado porque podemos llegar a estar perdiendo reservas a futuro. Así como a los yacimientos convencionales se los conoce desde hace muchos años y se tienen muy buenos modelos para saber qué pasa ahí abajo, en los no convencionales no hay tanta escuela para poder entender bien si esa dinámica genera problemas”, entiende.

Por otro lado, su incidencia estaría acotada exclusivamente a los pozos perforados en ese año, ya que, al siguiente invierno, su caudal habría declinado naturalmente y no tendría posibilidad de volver a incrementarse por la pérdida de energía en la zona estimulada.

Aún así, para Luciano Fucello, country manager de la consultora NCS Multistage, de comprobarse que los daños no son significativos, podría ser un “game changer” para la industria. “Los pozos de Vaca Muerta tenían producciones de 300 mil m3 día con este manejo de los choques o restricciones, pero en los últimos meses se evaluó abrirlos más, hasta llegar a 1 millón de m3 día. Si se mantiene esta elasticidad y el daño no es significativo, abre la posibilidad de regular la producción según la demanda”, asegura a este medio.