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Cementerios Nucleares: qué se hace con los desechos radioactivos

Conforme crece el número de plantas nucleares también la cantidad de residuos radioactivos; las formas de manejarlos parecen no dar abasto por lo que han aparecido cementerios nucleares

La decisión de la Unión Europea de incluir a la energía nuclear en el nuevo etiquetado verde realza un debate que se da desde la década del 80 en torno al futuro de esta fuente. Una de las discusiones más espinosas es la de qué hacer con los residuos. Generalmente, los entierran varios metros bajo tierra en cementerios gigantescos para evitar que la radioactividad afecte a las personas. “Esta es una medida temporal y el aumento de reactores imposibilita continuar haciéndolo de esa manera, ya que no pueden hacer depósitos en cualquier lado”, opinó Greenpeace el año pasado al respecto de estos depósitos.

Hay 443 reactores en operación en un total de 35 países y producen alrededor del 10% de la electricidad mundial, según el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) de Naciones Unidas.

Los datos a diciembre de 2020 indican que hay 54 unidades en construcción en 20 naciones. Hasta ahora Estados Unidos, Francia, China y Rusia son los países que tienen más plantas nucleares; en suma acaparan el 70% de los reactores, informa Statista.

Según el Panel Intergubernamental del Cambio Climático (IPCC), para el 2050 habrá un incremento sustancial de este tipo de energía y representará una inversión de miles de millones de dólares por año para impulsarla.

“El uso de energía nucleoeléctrica deberá aumentar para proporcionar un suministro eléctrico mínimo constante (…)  es una de las tecnologías que permiten generar electricidad con menos emisiones de carbono”, opinó Yukiya Amano, Director General del OIEA.

Conforme crece el número de plantas también la de residuos y las formas de manejarlos parecen no dar abasto. Entre los 80 y 90, estos químicos se vertían al mar, ahora, en su mayoría, se entierran. Desde hace unas décadas y especialmente en Europa y Estados Unidos, han aparecido cementerios nucleares; cada vez son más y cubren más superficie.

Cementerios Nucleares

Los desechos radioactivos se clasifican en tres tipos dependiendo del nivel de radioactividad y el tiempo en que dejan emitirla. Pueden durar desde 30 a cientos de miles de años en reducir su radiación. Se guardan en barriles especiales y dependiendo del caso se tratan de diferente modo: pueden reutilizar cierto porcentaje de los residuos; también pueden guardarlos en la superficie hasta que se enfríe, o, en el peor escenario, se crean cementerios nucleares. En otras palabras, entierran los barriles al menos a treinta metros de la superficie y los sellan con cemento.

Existen varios tipos de cementerios: superficiales que se entierran a 30 metros bajo tierra, marinos y geológicos profundos. Entre los más grandes se encuentra el complejo de Hanford, en Seattle con 177 tanques que conservan 200.000 metros cúbicos de residuos radioactivos.

Por otro lado, la Fosa Atlántica es el basurero radioactivo más importante para Europa Occidental. Tiene más de 140.000 toneladas de basura nuclear repartida a 200 kilómetros de la costa asturiana y a 400 km de la gallega. Los barriles están sumergidos a más de 4000 metros bajo el mar.

Los barriles vienen del Reino Unido, Bélgica, Holanda, Francia, Suiza, Suecia, Alemania e Italia. Aún no ha habido incidentes catastróficos, pero “la corrosión y la erosión del agua del mar podría hacer que estos bidones afecten gravemente a la fauna marina”, denuncian organizaciones ambientalistas españolas.

Por último, la “Waste Isolation Pilot Plant”, en Nuevo México es el primer almacén geológico profundo. Cuenta con más de 185.000 contenedores de basura radioactiva, almacenada a 660 metros bajo el suelo del estado de Nuevo México. Se estima que dentro de unos cinco años este depósito se termine de llenar y se selle por miles de años.

Greenpeace opina que los desechos nucleares se manejan “de forma irresponsable, la industria nuclear continúa produciéndolos sin haber encontrado ninguna solución satisfactoria para su gestión” y que pueden representar severas consecuencias al medio ambiente y a la salud humana.

Nocivo para la salud

No se sabe con certeza cuántos cementerios hay; sin embargo, se entiende que son lugares desolados en los que no se puede acceder, ni siquiera en la superficie, ya que la gente puede exponerse a químicos nocivos como el cesio radioactivo – también conocido como isótopo cesio 134 o 137.

La Agencia para Sustancias Tóxicas y el Registro de Enfermedades del gobierno de Estados Unidos, tiene a este componente en la lista de los más peligrosos para la salud humana y sus efectos pueden ser letales. “Puede que también sufra el síndrome de radiación agudo, en el que ocurren efectos tales como náusea, vómitos, diarrea, hemorragias, coma y aun la muerte”, explica la agencia. Este componente puede adherirse a la tierra y a las plantas, no se degrada así que fácilmente podría llegar a los alimentos, añade la agencia.

Entre otros efectos, la radiación nuclear se ha relacionado con el aumento de casos de cáncer en las zonas expuestas por lo que ha generado controversia en las últimas décadas

Varios gobiernos ponen en cuestión la decisión de la Unión Europea, sobre todo cuando miembros de la región han generado políticas contrarias a lo propuesto por la “Alianza Nuclear”. Uno de los más representativos es el caso sueco, país que decidió dejar de ampliar su red nuclear desde hace 40 años, ya que su congreso se mostró realmente preocupado por los efectos a mediano y largo plazo que pueda tener. No obstante, la cantidad de depósitos como también el volumen de residuos que contienen van al alza, especialmente en Estados Unidos y Europa.