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Brasil se prepara para ser el primer país de la región con energía eólica offshore

El gigante sudamericano busca aprovechar el potencial energético de su extenso litoral marítimo. Se prevé que hacia 2030 podría sumar 20 GW de generación de este tipo.
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Por la calidad de sus vientos, por escala y por la capacidad de atracción de inversiones, Brasil ya se posicionó como el primer país de América Latina en el que se verán aerogeneradores de energía eólica en alta mar.

Durante la reciente Cumbre de Naciones Unidas contra el Cambio Climático (COP26), que se desarrolló en Glasgow a principios de mes, la delegación brasileña anticipó que ese país impulsará las regulaciones necesarias para fomentar la energía eólica offshore.

Según datos del Ministerio de Minas y Energía de Brasil entre este año y 2030 se prevé un incremento de la generación en torno a los 27,3 GW, mientras que en eólica serían 16,1 GW y en energía hidroeléctrica unos 6,4 GW.

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Pero el dato es que la energía eólica podría tomar aun mayor velocidad de inversión si se concretan los proyectos que ya ven un enorme potencial en la franja costera para instalar allí aerogeneradores offshore.

Al respecto, la presidenta ejecutiva de la Asociación Brasileña de Energía Eólica (ABEEólica), Elbia Gannoum, señaló que “actualmente, hay 46 GW de proyectos offshore en desarrollo en Brasil y eso representa cerca de un tercio de la capacidad instalada total”.

En este contexto, el ministro de Minas y Energía, Bento Albuquerque, afirmó que “todavía no estamos previendo ninguna subasta de energía offshore para el año 2022”, aunque la cartera sí está trabajando en las bases para que las tecnologías de generación que se instalaren en las costas brasileñas puedan competir en el mercado.

“La energía offshore está entrando en nuestra planificación de escenarios de energía y participará de las subastas como las otras fuentes cuando se convierta en competitiva para esto”, afirmó el funcionario.

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Y aclaró: “Primero, estamos estableciendo las condiciones legales y regulatorias para que esa fuente de energía pueda participar de la expansión de nuestro sector eléctrico”. 

Imán de inversiones

También en el sector privado crece el entusiasmo por el desarrollo de esta tecnología. Recientemente, en el marco de Brazil Windpower 2021, Carsten Hallund, jefe de Desarrollo de Mercados de Vestas, compañía líder a nivel mundial en la provisión de generadores eólicos, señaló que la tecnología offshore es un gran desafío mundial pero indicó que Brasil está haciendo los deberes en ese sentido.

“Brasil será pionero en la implementación de tecnología offshore en América Latina. A partir de ese momento, otros países de la región tendrán a Brasil como caso de éxito”, apuntó el ejecutivo. Y agregó que “las discusiones regulatorias están en marcha y tenemos una inmensa proactividad por parte de las agencias ambientales”.

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Es una visión que empieza a generalizarse, al punto que a mediados de este mes el gobierno del estado de Rio Grande do Norte y el fondo de inversión Copenhagen Infrastructure Partners (CIP/COP) de Dinamarca, anunciaron la firma de un memorando para la ejecución del proyecto Alísios Potiguares, que proyecta una capacidad instalada de 1,8 GW a partir de un parque eólico offshore, además de la producción de hidrógeno verde.

El proyecto Alísios Potiguares tendrá 123 aerogeneradores de 15 MW, torres de 150 metros de altura con aspas de 118 metros de largo, instaladas a 5 kilómetros de la costa, que según el proyecto se conectarán a través de 279 kilómetros de líneas de transmisión.

Esto es parte de lo que se viene en Brasil. Según algunas proyecciones, para 2030 se estima que el país generará 60 GW de energía eólica, con una capacidad instalada de 40 GW en tierra y 20 GW en alta mar, lo mismo que hoy tiene en energía eólica en todo el territorio nacional, luego de casi dos décadas de desarrollo de esta tecnología.