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Biocombustibles: Diputados aprueba el proyecto del oficialismo y el Senado tiene 10 días para validarlo

El proyecto de Máximo Kirchner logró llegar al Senado, aunque con un amplio rechazo por parte de la oposición, que insiste en el daño que significa la normativa para la subsistencia del sector.
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Sesión maratónica en la Cámara de Diputados.

Diputados dio media sanción a la Ley de Biocombustibles que reduce los cortes de biodiesel en las naftas al mismo tiempo que privilegia el uso de caña de azúcar para la producción y que sigue sin convencer a varios jugadores del sector. Una novela iniciada en octubre del año pasado que parece estar llegando a un desenlace, pero que aún debe afrontar el escollo mayor: el Senado.

Se trata, precisamente, de la misma cámara que bregó con mayor ahínco por la vigencia del actual régimen de biocombustibles, que hoy está en condición de prórroga hasta el 12 de julio. Fueron 135 los votos a favor de la iniciativa impulsada por Máximo Kirchner, 110 en contra y dos abstenciones, con el agregado de que también contó con 7 votos de Juntos por el Cambio.

Número que no es significativo si se lo compara con la totalidad de diputados de dicho bloque, pero cuya elocuencia se observa al ver cuáles fueron los legisladores que dieron su visto bueno. Es el caso de la neuquina Alma Sapag, quien presentó un punto de vista alineado a la defensa del territorio con el que hoy cuentan las petroleras, en desmedro de la posibilidad de crecimiento de las productoras de biocombustibles.

Una lectura que se va a poder hacer con mayor nitidez cuando el proyecto llegue al Senado y la representación de los intereses de las distintas provincias, en la pugna entre petroleras y las productoras de biocombustibles por una mayor porción del mercado, sea aún más evidente.  

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Los tiempos marcan que el proyecto debe ser aprobado por el Senado antes del 12 de julio, cuando finalice la prórroga de 60 días establecida por el Gobierno en mayo. Como explicó EOL anteriormente, el mayor perjuicio con esta nueva ley, en comparación con el régimen que se busca modificar, lo experimenta el biodiésel con una baja en el corte que pasa del 10% al 5%, incluso con la posibilidad de reducirse al 3% ante el incremento en el precio internacional de los granos.

Al respecto, en su última declaración vinculada al tema biocombustibles, Darío Martínez dijo que “con cada incremento de 10% de aceite de soja, hay una suba del 1% el surtidor de gasoil. Y en el caso de la tonelada de maíz, cada 10%, un 0.6% va al precio de la nafta”. Escenario que el Gobierno pretende evitar con la nueva ley.

Por el lado del bioetanol, continúa el corte del 12% en la nafta –porcentaje que dividen en partes iguales  el hecho a base de maíz y el hecho a base de caña de azúcar–, pero con el mismo asterisco que aplica para el biodiesel: la reducción del bioetanol a base de maíz cuando “el incremento en los precios de sus insumos básicos “pudiera distorsionar el precio del combustible fósil en el surtidor por alterar la composición proporcional de aquel sobre este último”.

Córdoba es una de las provincias que, en mayor medida, se siente perjudicada por el proyecto que ayer logró la media sanción. La base de su industria de biocombustible es la producción de bioetanol a base de maíz, y el reclamo de sus productores hace cada vez más tensa la relación entre la provincia que gobierna Schiaretti y la Rosada.

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La diputada cordobesa por el bloque radical, Brenda Austin, dijo que “bajar el corte no tiene que ver solo con lo ambiental, sino con afectar el empleo. Solo en Córdoba, de aprobarse la ley, la capacidad instalada va a bajar del 77% al 40%. Eso se traduce en pérdidas de puestos de trabajo”.

En contraste, Marcos Cleri, diputado del Frente de Todos, asegura que “el equilibrio armónico de un desarrollo donde se cuida el empleo verde, la capacidad instalada de las PyMEs y el bolsillo de nuestros compatriotas. Necesitamos tener precio, corte y trabajo argentino”.

Por lo pronto, no hay fecha confirmada para le tratamiento del proyecto en el Senado y una gran incertidumbre persistirá por unos días más: ¿entenderán las provincias productoras que es demasiado el riesgo a perder una mayor parte del terreno ganado hasta hoy y darán su visto bueno con mala cara, o seguirán insistiendo en la prórroga de la ley hoy vigente? Lo que también persiste es la advertencia de los legisladores de la oposición de que, de no darse el segundo escenario, no tendrán su apoyo a la Ley Vaca Muerta cuando ésta llegue al recinto.