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Biden analiza un boicot al petróleo ruso y el Brent se dispara a 130 dólares

Se trata del valor más alto de la historia luego del récord por la crisis financiera del 2008. La dificultad para encontrar otros países que reemplacen las exportaciones de Moscú.

El precio del petróleo internacional voló durante este fin de semana luego de que el secretario de Estado de los Estados Unidos, Antony Blinken, confirmara conversaciones con la Unión Europea para boicotear las compras de crudo a Rusia.

La cotización de los futuros del Brent llegó a escalar hasta un 18% para superar los 130 dólares el barril -para luego estabilizarse en 125-, el valor más alto de la historia luego del récord que alcanzó durante la crisis financiera internacional del 2008.

El pánico desatado en los mercados obedece a múltiples factores. En primer lugar, al rol central que cumplen las exportaciones rusas en el abastecimiento energético mundial. Siendo el segundo mayor exportador global de crudo, una restricción de sus envíos tendría un impacto inmediato difícil de resolver.

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Por el momento, Estados Unidos se muestra mucho más proclive que la Unión Europea a proceder con el embargo. Sucede que la dependencia de Bruselas es mucho mayor y además no tiene una producción local relevante como el shale norteamericano capaz de ser incrementada y sustituir los faltantes. Mientras que los envíos de petróleo ruso representan solamente el 3% de las importaciones de crudo estadounidenses, en el caso de la Unión Europea promedian el 30%.

En segundo lugar, no se observan países con el potencial de incrementar sus exportaciones a corto plazo y cubrir este déficit con una industria venezolana destruida y con Irán todavía vetado de los mercados internacionales tras la postergación de un nuevo acuerdo nuclear. Arabia Saudita podría llegar a cubrir una pequeña fracción y, con estos precios, es probable que el no convencional estadounidense reciba una mayor inversión que se traduzca en producción incremental, aunque lejos de los volúmenes necesarios.  

Frente a este panorama, la inflación global aceleraría su escalada y amenazaría con la recuperación económica cuando muchos países aun no llegaron a los niveles de actividad pre pandemia.

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“La suba del petróleo está desatando alarmas en el sistema financiero. Al subir el crudo, suben los fletes, los barcos, los aviones, la generación eléctrica, el transporte y explota la economía. Estamos al borde de una crisis económica si no se pueden controlar estos precios y el problema es que el Brent se puede ir a 150 dólares por barril tranquilamente”, sostiene el analista de mercados, Francisco Uriburu.

La escalada de precios también se refleja en los principales commodities agropecuarios y minerales y agrega incertidumbre sobre cómo procederán la Reserva Federal y el Banco Central Europeo con su política monetaria que tenía previsto el inicio de una serie de sucesivos ajustes en la tasa de interés. “Se viene una semana muy complicada. Estos días sale la inflación de la Eurozona y la inflación de Estados Unidos. Habrá reunión del Banco Central Europeo donde Lagarde tendrá que decidir si sube la tasa y la semana que viene se reúne la Fed que esta en una encrucijada entre subir la tasa para frenar la inflación sabiendo que agrega otro factor distorsivo a la economía que frenaría el crecimiento. Es la tormenta perfecta”, agrega Uriburu a este medio.