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100 años de YPF: cómo se gestó el nacimiento de la primera petrolera estatal de Occidente

En el centenario de su fundación, EOL hace un repaso histórico de los inicios de una compañía que marcó el desarrollo hidrocarburífero del país y tuvo una gran influencia en toda la región.

Es una obviedad recordar que el 3 de junio de 1922 está marcado a fuego en la historia energética argentina. Pero muchas veces las fechas esconden un proceso mucho más largo que no puede sintetizarse en un solo día. Es el caso de la política hidrocarburífera argentina y el nacimiento de YPF como principal herramienta.

Si bien la fecha oficial del descubrimiento del petróleo en el país es el 13 de diciembre de 1907 -que dio origen a la celebración del Día del Petróleo Nacional-, ya existían pequeñas explotaciones en Mendoza desde las últimas dos décadas del siglo XIX, como relata el economista Nicolás Gadano en su libro Historia del petróleo en Argentina.

Los hidrocarburos recién eran descubiertos en el mundo -1859 en Pensilvania y pocos años después en Azerbaiyán- y todavía no se tenía una dimensión de su estratégica importancia. Apenas se lo utilizaba para producir querosene para iluminación.

La clave de 1907, por lo tanto, es haber sido el puntapié de una política energética nacional que entendió la relevancia de la cuestión petrolera y decidió que el Estado debía jugar un rol protagónico. “El presidente Figueroa Alcorta ha tenido una labor fundamental con decisiones estratégicas para preservar para el Estado ese descubrimiento de 1907 en Comodoro Rivadavia”, explica a EOL, el ex presidente de YPF y ex secretario de Energía, Jorge Lapeña.

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Al día siguiente al famoso descubrimiento, Figueroa Alcorta actúa rápidamente para anticiparse a las grandes petroleras internacionales y decreta una reserva fiscal de 110.000 hectáreas alrededor del yacimiento en favor del Estado Nacional.

Su sucesor, Roque Sáenz Peña, mantiene esta línea y crea la Dirección General de Explotación de Petróleo y la Dirección General de Irrigación. La primera “es un anticipo de la creación de la YPF misma” y la segunda “es la antecesora de Hidronor”, marca Lapeña. “Se instala la idea de que el Estado tenía que jugar un rol trascendente y marcar el rumbo estratégico y esa idea se mantiene a través de los distintos Gobiernos hasta el autoabastecimiento de 1989”, agrega el actual presidente del Instituto Mosconi.

Dicha administración lejos estaba de seguir una línea articulada y organizada en la gestión de los hidrocarburos y pronto se hizo evidente la necesidad de crear una empresa como tal, cosa que se demoró casi una década por la oposición de una gran parte de la política de aquel entonces hasta el recordado decreto de Hipólito Yrigoyen, a pocas semanas de finalizar su presidencia.

“Fue la primera petrolera estatal de Occidente y la primera industria hidrocarburífera del hemisferio sur. Le enseñó el camino a Petróleos de México (PEMEX) -creada en 1936 por el presidente Lázaro Cárdenas- y a Petrobras -creada en 1947 por Getulio Vargas”, sostenía el ex Senador Fernando “Pino” Solanas en el libro Manual de Empresas Públicas en Argentina, de Juan José Carbajales.

“La fundación de YPF que hoy se celebra, fue una pieza clave. Ha sido la columna vertebral del sistema energético argentino. YPF jugó como herramienta de un Estado altamente comprometido con la gestión energética y fue un modelo ejemplar para toda la región”, coincide Lapeña.

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Pero lo que verdaderamente sentó las bases para que esa YPF pujante que se recuerda sea una realidad fue la designación de Enrique Mosconi al frente de la misma. “El general Enrique Mosconi, en 1922, siendo jefe y creador de la aeronáutica militar, tuvo un conflicto con una petrolera norteamericana que le negó gasolina para los aviones. Mosconi plantea su idea de transformar YPF –que era una pequeña repartición del Ministerio de Agricultura– en una empresa petrolera que cumpliera el rol de un servicio público. En siete años de gestión, multiplicaron 400 veces el capital de la compañía sin haber pedido un dólar prestado al extranjero”, escribía Solanas.

Liderada por cuadros de un Ejército Argentino sumamente comprometido con la industrialización del país, en pocos años construyeron la refinería más grande de América Latina en la ciudad de La Plata, que al día de hoy sigue siendo el mayor complejo industrial del país.

Con el paso de los años, fue fundando ciudades por toda la Patagonia antes de la existencia de las propias provincias y fue la encargada de construir sus escuelas, rutas, hospitales, viviendas y puertos. Esos cuadros fueron los responsables de la posterior creación de otra gran empresa pública, Gas del Estado, que termina de darle forma a los pilares de la política energética argentina con la construcción del gasoducto Comodoro Rivadavia-Buenos Aires, el más largo del mundo para esa época.